Tras el trágico hecho ocurrido en San Cristóbal, la psicopedagoga Liliana González analizó el contexto social y educativo que atraviesan niños y adolescentes. Alertó sobre la falta de espacios de escucha y el impacto de la violencia en la vida escolar.

El reciente episodio de violencia en una escuela de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, volvió a encender alarmas en todo el país. En ese contexto, la reconocida psicopedagoga Liliana González planteó una reflexión profunda sobre el rol de la escuela y las fallas que atraviesan los adultos frente a las nuevas generaciones.
Lejos de centrarse únicamente en el caso puntual, la especialista advirtió sobre un fenómeno más amplio: la transformación de la escuela como espacio simbólico y social.
“Cuando no hay palabras, aparece la violencia”
González sostuvo que es apresurado emitir conclusiones sobre las causas individuales del hecho, pero remarcó que estos episodios no pueden analizarse sin considerar el contexto.
Según explicó, cuando un estudiante elige la escuela como escenario de un hecho extremo, es una señal de que ese espacio ya no está cumpliendo su función de contención.
En ese sentido, planteó que muchas veces los jóvenes no encuentran ámbitos seguros para expresar lo que les sucede. El miedo a sanciones, a la exposición o a perder vínculos sociales puede llevar a que el malestar se acumule hasta explotar.
El desafío de recuperar espacios de escucha
Uno de los puntos centrales del análisis fue el rol de las instituciones educativas. González subrayó la necesidad de transformar áreas tradicionalmente asociadas a la disciplina en espacios de escucha activa.
También hizo referencia a la importancia de los gabinetes psicopedagógicos, señalando que no todas las escuelas cuentan con estos dispositivos, lo que limita las posibilidades de acompañamiento.
Impacto en la comunidad educativa
El hecho, además de su gravedad, deja consecuencias que trascienden a los protagonistas directos. Según la especialista, estos episodios generan miedo, ansiedad y rechazo hacia el ámbito escolar.
En muchos casos, estudiantes manifiestan intención de cambiar de institución o directamente evitar asistir a clases, profundizando una problemática que ya venía en aumento.
Un contexto social atravesado por la violencia
González también vinculó la situación con un clima social más amplio, marcado por la exposición constante a la violencia, tanto en el ámbito digital como en la vida pública.
Desde su mirada, los modelos de referencia y las formas de vinculación actuales inciden directamente en la construcción subjetiva de niños y adolescentes.
Una alerta que interpela a toda la sociedad
Finalmente, la especialista planteó que estos hechos deben funcionar como un llamado de atención colectivo. La escuela, que históricamente fue un espacio protegido, hoy enfrenta nuevos desafíos que requieren respuestas integrales.
La reconstrucción de vínculos, la generación de espacios de diálogo y el acompañamiento adulto aparecen como ejes centrales para abordar una problemática que ya no puede ser ignorada.
