Nadia Barzola fue preadjudicada a una vivienda del programa Tenemos Futuro. Actualmente vive con sus hijos de 12 y 14 años en la casa de su madre y espera mudarse en abril de 2027 para comenzar una nueva etapa familiar.

Para Nadia Barzola, la casa propia no representa solamente tener un techo. Significa también que sus hijos puedan contar con un espacio propio y que la familia pueda comenzar una nueva etapa.
Nadia es una de las preadjudicatarias del programa Tenemos Futuro en Carpintería. Actualmente vive junto a sus hijos, de 12 y 14 años, en la casa de su madre.
“Los chicos ya son grandes y quieren tener su propio espacio. Estamos muy contentos, muy felices”, contó después de conocer que finalmente había sido seleccionada.
Una noticia que llegó con lágrimas
Nadia ya se había inscripto varias veces en programas habitacionales, pero esta vez la historia fue diferente.
La comunicación de la preadjudicación la tomó por sorpresa y la emoción fue inmediata.
“Me puse a llorar cuando me llamaron. Me vengo inscribiendo varias veces y esta vez lo logramos”, relató.
La posibilidad de acceder a una vivienda representa además una alternativa frente a una de las principales dificultades que enfrentan muchas familias: el costo de comprar un terreno y comenzar una construcción desde cero.
Siete meses para imaginar la mudanza
La familia deberá esperar aproximadamente siete meses para concretar la mudanza, prevista para abril de 2027.
Ese cambio implicará también reorganizar la vida cotidiana. Nadia trabaja como docente en Villa de Merlo y uno de sus hijos concurre allí a la escuela, por lo que la nueva ubicación modificará algunas de las rutinas familiares.
Pero la dificultad logística queda en segundo plano frente a la ilusión de tener finalmente un hogar propio.
“Es lindo porque no es la casa de alguien más, sino que es la casa nuestra”, expresó Nadia.
Una casa pensada para una familia
Mientras espera la entrega, Nadia ya empieza a imaginar cómo será la vida en la nueva vivienda.
Para sus hijos, la posibilidad de contar con habitaciones y espacios propios representa un cambio importante. Para ella, significa dejar atrás una situación habitacional compartida y comenzar a construir una historia familiar en un lugar propio.
“Estamos felices. Una nueva vida y comenzar todo desde la casa propia”, resumió.
Detrás de cada vivienda hay una historia diferente. En el caso de Nadia, el sorteo y la preadjudicación significaron algo más que un trámite: la posibilidad concreta de empezar a proyectar el futuro desde una casa que finalmente será de ellos.
