La movilización reunió a vecinos de la localidad y de la región. Acompañaron a la familia de la víctima y exigieron seguridad, responsabilidades institucionales y el jury a la jueza que otorgó la libertad condicional al agresor.

Cuando empezó a caer la tarde del domingo, la plaza Pringles de Santa Rosa del Conlara comenzó a llenarse en silencio. Vecinos y vecinas llegaron de manera espontánea, en familia y con carteles en las manos. No hubo gritos ni consignas estridentes. La convocatoria tuvo un objetivo claro: acompañar a la familia de una niña víctima de un grave ataque y expresar un reclamo colectivo de justicia y seguridad.
Con el paso de los minutos, la movilización avanzó por las calles céntricas. La columna ocupó la calzada de vereda a vereda y se extendió por casi dos cuadras. El andar fue lento y pacífico, marcado por gestos de acompañamiento, miradas cruzadas y un clima de profundo respeto.
Un hecho que conmocionó a toda la comunidad
La marcha se organizó tras conocerse el ataque sufrido por Emma, una niña de 10 años, en el paraje Los Peros. El caso generó una fuerte conmoción social y un quiebre en la confianza institucional cuando se supo que el agresor, Diego Domingo Ponce, condenado a prisión perpetua por femicidio, se encontraba en libertad condicional.
Para muchos vecinos, ese dato fue determinante. La sensación compartida fue que lo ocurrido no se trató de un hecho aislado, sino de una cadena de decisiones que no midieron las consecuencias.
Pedido de jury y revisión de responsabilidades
Durante el recorrido y luego en la plaza, los manifestantes firmaron planillas para solicitar formalmente el jury de enjuiciamiento contra la jueza Nora Graciela Villegas, quien había otorgado la libertad condicional al agresor. Las firmas se sumaron como una expresión concreta del reclamo ciudadano.
Al finalizar la marcha, ya de regreso en la intersección de Santa Rosa de Lima y avenida San Martín, tomó la palabra Gisella, una de las vecinas impulsoras de la convocatoria. Agradeció la presencia de la comunidad y leyó una nota dirigida a autoridades provinciales, entre ellas el gobernador, legisladores, el procurador general, fiscales y miembros del jurado de enjuiciamiento.
En el texto se señaló el fallo del sistema, la falta de previsión en las decisiones judiciales y la necesidad de revisar toda la cadena de responsabilidades institucionales involucradas.
Reclamos concretos y un mensaje firme
Entre los pedidos centrales, se reclamó avanzar con el jury a la jueza, revisar el accionar del fiscal interviniente e investigar el rol del servicio penitenciario. A nivel local, también se exigió la puesta en funcionamiento del Consejo Municipal de Seguridad (Co.Mu.Se.).
El mensaje fue claro: que se investigue, que se haga justicia y que se adopten medidas reales para evitar que un hecho similar vuelva a ocurrir. “No es para el mal de nadie, sino para el bien de todos”, fue una de las frases que sintetizó el espíritu de la movilización.
Luego habló un familiar directo de la niña, hermano de su abuelo, quien agradeció el acompañamiento y la unión del pueblo. Sus palabras fueron breves. El respaldo colectivo se expresó sin necesidad de discursos extensos.
La marcha concluyó como había comenzado: en calma, sin incidentes, entre aplausos, abrazos y lágrimas. Un pueblo que eligió no callar y reafirmó que pedir justicia también es una forma de cuidar la vida.
Estado de salud de la niña
Según informó la familia en las horas previas a la movilización, la niña continúa internada en el Sanatorio Allende, en la ciudad de Córdoba. En las últimas horas dejó la terapia intensiva y fue trasladada a una unidad pediátrica, un dato que trajo alivio en medio de la conmoción.
