La mujer sostiene que recibió amenazas para exigirle $2 millones y que fotografías privadas fueron enviadas a integrantes de la institución policial donde trabajaba. El abogado del hombre denunciado niega que su defendido haya difundido el material y cuestiona la versión de la denunciante. Ambas partes impulsaron presentaciones judiciales.

Una denuncia por presunta extorsión, hostigamiento y difusión no consentida de imágenes íntimas enfrenta en San Luis a una integrante de la Policía provincial con su expareja, un abogado y exintegrante de la fuerza. La mujer asegura que las amenazas comenzaron después de poner fin a una relación de cinco años y que la situación tuvo consecuencias tanto en su vida personal como en su carrera profesional.

El caso reúne dos versiones contrapuestas. Mientras la denunciante atribuye a su expareja la responsabilidad por las amenazas y la circulación de fotografías privadas, la defensa sostiene que el hombre no participó en esos hechos y plantea que el material habría estado vinculado con una cuenta comercial de contenido erótico.

La investigación deberá establecer el origen de los mensajes, quién difundió las imágenes y si existieron conductas delictivas.

La denuncia: amenazas de dinero y difusión de fotografías

Según el relato de la mujer, las primeras amenazas llegaron a mediados de julio, luego de la ruptura. Asegura que recibió mensajes desde números desconocidos en los que le exigían $2 millones a cambio de no publicar fotografías íntimas.

La denunciante afirma que se negó a pagar y que, posteriormente, las imágenes comenzaron a circular. Según su testimonio, fueron enviadas a superiores, instructores y otras personas vinculadas con el ámbito policial en el que se desempeñaba.

La mujer sostiene que esas fotografías pertenecían a su intimidad y que solamente las había compartido con su entonces pareja durante la relación. También asegura que el material llegó a grupos de WhatsApp integrados por efectivos policiales.

La presentación judicial incluye, de acuerdo con su versión, mensajes intimidatorios y otros elementos que busca aportar a la investigación para determinar desde qué números y cuentas se realizaron los contactos.

Hostigamiento y consecuencias en su carrera policial

La mujer también denunció episodios de hostigamiento posteriores a la separación. Según contó, su expareja se habría presentado en su departamento y habría insistido en comunicarse con ella, pese a que obtuvo una medida de restricción por seis meses. Posteriormente, decidió mudarse y mantener su domicilio en reserva.

Otro de los aspectos que cuestiona es el impacto de la situación en su trabajo. La denunciante asegura que fue trasladada cuatro veces de dependencia en aproximadamente un mes y que actualmente debe recorrer una distancia considerable para llegar a su destino laboral.

Antes de estos episodios, según su relato, se desempeñaba como instructora, había completado una formación en Buenos Aires y comenzado a capacitar a futuros agentes. Considera que la circulación de las imágenes afectó su desarrollo profesional y rechaza que su vida privada deba condicionar su continuidad en la institución.

También cursa la carrera de Abogacía y sostiene que pretende continuar tanto con sus estudios como con su trabajo policial.

La controversia por una supuesta cuenta de contenido erótico

Uno de los puntos centrales del caso es la existencia de un supuesto perfil de OnlyFans. La denunciante afirma que nunca creó esa cuenta y que desconoce quién pudo haberla abierto o utilizado. Según su testimonio, en los mensajes intimidatorios se la acusaba de vender contenido pornográfico.

La defensa presenta una versión diferente. El abogado Federico Farías, representante del hombre denunciado, sostiene que el perfil pertenecía a la mujer y que allí se habría comercializado contenido erótico desde 2023.

El letrado afirmó que solicitó al Ministerio Público Fiscal que requiera información a la plataforma para conocer qué imágenes estaban publicadas, qué cuentas accedieron al material y qué datos podrían contribuir a identificar a quienes lo adquirieron.

También aseguró que las fotografías habrían sido realizadas por un fotógrafo profesional de San Luis y que la cuenta dejó de estar disponible después de que las imágenes se viralizaran.

La existencia de ese perfil, su titularidad y su eventual relación con la difusión denunciada son cuestiones controvertidas. La información disponible no permite establecerlas como hechos probados.

Qué responde la defensa del hombre denunciado

Farías negó que su defendido haya difundido las fotografías o participado en las amenazas. Según su declaración, el hombre no habría tenido acceso previo al material y se habría enterado de su circulación cuando las imágenes comenzaron a viralizarse.

La defensa también rechazó que el acusado hubiera utilizado un número desconocido o una identidad falsa para ingresar a grupos de WhatsApp de efectivos policiales y compartir las fotografías.

En relación con los presuntos episodios de hostigamiento, el abogado sostuvo que se solicitaron y analizaron registros de cámaras de seguridad y afirmó que no encontró elementos que respaldaran la versión de la denunciante. Esa afirmación corresponde al descargo de la defensa y no equivale, por sí sola, a una resolución judicial definitiva sobre los hechos.

Además, Farías cuestionó las referencias a bienes adquiridos durante la relación. Explicó que su representado realizó una presentación penal por presunta retención indebida de objetos que considera propios, mientras que la mujer había señalado que ambos habían comprado bienes pensando en una futura convivencia y en un emprendimiento comercial.

Una investigación con versiones enfrentadas

El caso incluye denuncias por presuntas amenazas, extorsión, hostigamiento y difusión de imágenes íntimas, además de planteos contrapuestos sobre la titularidad de una cuenta digital y la propiedad de bienes.

La investigación deberá determinar quién estuvo detrás de los mensajes, cómo se obtuvieron y difundieron las fotografías y qué elementos respaldan cada una de las versiones. También será necesario esclarecer los hechos denunciados como hostigamiento y las circunstancias de los traslados laborales mencionados por la mujer.

Hasta que existan conclusiones judiciales, las acusaciones contra el hombre deben considerarse como tales y el descargo de su defensa debe ser presentado como su posición en la causa.

La difusión de imágenes íntimas sin consentimiento plantea, además, un problema de privacidad que no depende de que una persona tenga o no una cuenta comercial de contenido erótico: la autorización para compartir material con alguien no equivale a consentir su publicación o circulación entre terceros.

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