Con una fuerte carga política y social, entre 800 y 1000 personas participaron del acto central en la capital puntana, en una jornada atravesada por la memoria, la crítica y la reflexión colectiva.

La ciudad de San Luis fue escenario este martes del acto central por los 50 años del último golpe cívico-militar en Argentina. La convocatoria reunió a una multitud estimada entre 800 y 1000 personas en la Plaza Pringles, punto final de diversas marchas, vigilias y concentraciones que se desarrollaron desde la medianoche.

Una jornada que comenzó en la madrugada

Las actividades comenzaron durante la noche previa, con vigilias organizadas por distintos espacios políticos, sociales y culturales. Ya desde las primeras horas del día, columnas de manifestantes comenzaron a movilizarse hacia el centro de la ciudad.

Entre las 9:30 y las 10:00 de la mañana, la Plaza Pringles empezó a concentrar a los asistentes, convirtiéndose rápidamente en el epicentro de la conmemoración.

Presencia política, social y cultural

El acto contó con la participación de organizaciones de derechos humanos, partidos políticos, referentes locales, vecinos y artistas. Durante la jornada se sucedieron intervenciones, expresiones artísticas y discursos que pusieron en eje tanto la memoria histórica como el presente político.

En ese contexto, uno de los rasgos más marcados de la movilización fue el tono crítico hacia los gobiernos nacional y provincial, con consignas que se hicieron escuchar de forma directa en distintos momentos del encuentro.

Memoria activa y reclamos actuales

A lo largo de la mañana, la plaza se convirtió en un espacio de reflexión colectiva. Las intervenciones hicieron foco en la necesidad de sostener la memoria histórica, al tiempo que se trazaron paralelismos con el contexto actual.

“Una fecha que, a 50 años, todavía sigue doliendo” fue una de las ideas que atravesó gran parte de las expresiones, marcando el clima general del acto.

Cierre de la jornada

Pasado el mediodía, cerca de las 13:00, la concentración comenzó a desconcentrarse de manera paulatina, dando cierre a una jornada que volvió a poner en el centro del debate público la memoria, la historia reciente y su vínculo con el presente.

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