En un panorama nacional marcado por el retroceso histórico en las coberturas de vacunación, San Luis vuelve a destacarse por sostener un sistema sanitario sólido y niveles de inmunización que superan ampliamente la media del país.

Al 5 de noviembre de 2025, la provincia alcanza un 77,12% de cobertura promedio en las 20 vacunas críticas del Calendario Nacional, incluidas las destinadas a embarazadas y adolescentes. Este porcentaje supera con holgura el mínimo del 70%, considerado clave para reducir riesgos sanitarios, y contrasta con la caída generalizada registrada a nivel nacional, donde ninguna vacuna evaluada en 2024 logró llegar a la meta del 95%.
Vacunación infantil y escolar: niveles en crecimiento
Entre los niños de 12 meses, San Luis ya supera el 80% de cobertura y proyecta alcanzar más del 90% de esquemas completos antes de fin de año.
En el ámbito escolar, el 75% de los nacidos en 2020 (5 años) y el 72% de los nacidos en 2014 (11 años) recibieron sus dosis correspondientes, cifras superiores a las obtenidas en 2024.
El trabajo conjunto entre los ministerios de Salud y Educación, sumado a la estrategia territorial con recorridos por escuelas públicas y privadas, explica este rendimiento que posiciona a la provincia por encima del resto del país.
Vacunas con mejores desempeños
San Luis presenta sus niveles más altos en vacunas esenciales del calendario:
- BCG: 84,85%
- Hepatitis B neonatal: 84,29%
- Hepatitis A: 81,77%
- Neumococo (refuerzo del año): 81,08%
- Triple viral (1 año): 80,50%
- Quíntuple/Séxtuple (primera dosis): 79,14%
- Varicela (15 meses): 78,17%
- dTpa en embarazadas: 77,08%
- VSR en embarazadas: 76,65%
- Meningococo (3 meses): 76,35%
Estos números reflejan el compromiso del personal de salud y la continuidad de acciones territoriales que permiten sostener coberturas altas incluso en un contexto nacional complejo.
Un Estado presente y una comunidad comprometida
Desde la provincia destacan que completar los esquemas de vacunación es una de las herramientas más efectivas para proteger la salud individual y colectiva. Cada dosis aplicada evita brotes, reduce riesgos y cuida especialmente a quienes son más vulnerables.
San Luis vuelve a mostrar que, con planificación, seguimiento y trabajo territorial sostenido, la salud pública puede marcar la diferencia.
