San Luis cerró noviembre con una inflación muy por encima del promedio nacional. Mientras el índice país marcó un 2,5%, la provincia registró una suba del 3,8%, impulsada principalmente por el aumento en alimentos y bebidas, el rubro que más golpea el bolsillo cotidiano.

Según datos oficiales de la Dirección de Censos y Estadísticas, el IPC-SL acumula un incremento del 28,3% en lo que va del año y alcanza el 32% interanual, confirmando una dinámica inflacionaria que sigue desalineada del escenario nacional.

El relevamiento se realiza sobre una canasta de 301 productos, con controles diarios que superan los 58.800 registros anuales. La estructura del índice muestra un fuerte peso de los bienes (75,44%), frente a los servicios (24,56%), lo que amplifica el impacto de los aumentos en productos básicos.

Entre los capítulos con mayores subas se destacó “Vivienda y servicios básicos”, que aumentó 4,1% en noviembre, acumulando un 47,6% en lo que va del año y un 52,6% interanual. En este rubro incidieron con fuerza los incrementos en alquileres, combustibles para el hogar y materiales de construcción y reparación.

En contrapartida, “Equipamiento y mantenimiento del hogar” fue el único capítulo con variación negativa, registrando una baja del 0,5% durante el mes.

Con estos números, San Luis vuelve a quedar por encima de la media nacional, en un contexto donde el consumo sigue retraído y el poder adquisitivo permanece bajo presión, especialmente en los sectores de ingresos fijos.

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