Desde el Ministerio de Hacienda informaron que los ingresos cayeron un 7,3% interanual en términos reales. La baja sostenida impacta directamente en las finanzas provinciales y en la planificación del gasto público.

La provincia de San Luis atraviesa un escenario fiscal complejo: durante el primer trimestre de 2026 se registró el nivel de recaudación más bajo de los últimos 11 años, según datos oficiales del Ministerio de Hacienda e Infraestructura Pública.

La información fue brindada por la directora de Finanzas y Recursos, Eugenia Sosa Herrera, quien detalló que la caída acumulada entre enero y marzo alcanza el 7,3% en comparación con el mismo período del año pasado, medido a valores constantes.

Caída sostenida mes a mes

El retroceso en los ingresos no fue aislado, sino que se repitió de manera consecutiva en los tres primeros meses del año. En enero, la recaudación cayó un 7,5%; en febrero, un 8,3%; y en marzo, un 5,7%.

Este comportamiento consolidó un escenario que ubica al inicio de 2026 como uno de los más débiles en materia de ingresos provinciales, solo comparable con años críticos como 2020, atravesado por la pandemia.

Menos recursos y presión sobre las cuentas públicas

De acuerdo al análisis oficial, la merma representa aproximadamente un 11% menos de ingresos para la provincia, lo que implica una reducción significativa en la disponibilidad de recursos.

La caída se vincula, en gran medida, con la baja en la recaudación nacional de impuestos clave como Ganancias y el IVA, que impactan directamente en la coparticipación que reciben las provincias.

En particular, se destacó que en marzo no se registraron anticipos de Ganancias como en años anteriores, mientras que el IVA mostró caídas del 12% en enero, 13% en febrero y 4% en marzo.

Expectativas y ajustes en el gasto

Ante este panorama, desde el Gobierno provincial señalaron que se mantienen atentos a la evolución de los próximos meses, especialmente abril y mayo, períodos en los que históricamente se registran picos de recaudación.

Sin embargo, advirtieron que la tendencia a la baja se viene sosteniendo en el tiempo, lo que obliga a reorganizar el gasto público en función de los ingresos disponibles.

“El techo es el ingreso”, remarcaron desde el área económica, en referencia a la necesidad de sostener el equilibrio fiscal en un contexto de menor recaudación y mayor incertidumbre económica.

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