La ofensiva incluyó cientos de drones y decenas de misiles sobre distintas ciudades ucranianas. Hubo muertos, heridos y graves daños en infraestructura civil y religiosa.

Rusia ejecutó durante la madrugada de este lunes uno de los ataques aéreos más intensos de los últimos meses sobre Ucrania, en una ofensiva que dejó al menos nueve muertos, decenas de heridos y severos daños materiales en varias ciudades del país.

Según informaron autoridades ucranianas, las fuerzas rusas lanzaron 611 drones y 70 misiles contra distintos objetivos, concentrando buena parte de los ataques sobre Kiev, Járkiv y Dnipro.

La ofensiva también alcanzó un sitio de enorme valor histórico y religioso: el monasterio Lavra de Kiev-Pechersk, considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Kiev volvió a ser uno de los principales blancos

En la capital ucraniana murieron al menos cuatro personas y otras 30 resultaron heridas, entre ellas dos niños de 5 y 6 años.

Las explosiones afectaron viviendas, mercados y locales comerciales en distintos sectores de la ciudad, mientras los equipos de emergencia trabajaron durante horas para asistir a las víctimas y controlar incendios.

Las autoridades locales describieron el ataque como uno de los más fuertes registrados sobre Kiev en las últimas semanas.

Denuncian ataques contra rescatistas en Járkiv

En Járkiv, funcionarios ucranianos denunciaron que Rusia aplicó una táctica conocida como “doble golpe”, consistente en atacar nuevamente el mismo lugar cuando los equipos de emergencia ya se encuentran trabajando.

De acuerdo al reporte oficial, un segundo bombardeo impactó sobre la zona mientras rescatistas asistían a las víctimas de una primera explosión.

Como consecuencia murieron cuatro trabajadores de emergencia y un empleado municipal. Además, varios rescatistas y civiles resultaron heridos.

Daños en un monasterio histórico de Kiev

Uno de los episodios que generó mayor repercusión internacional fue el incendio registrado en la Lavra de Kiev-Pechersk, uno de los complejos religiosos más emblemáticos del cristianismo ortodoxo en Europa oriental.

Las llamas alcanzaron sectores de la Catedral de la Dormición, ubicada dentro del monasterio construido entre los siglos XI y XIX.

El conjunto religioso integra la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye uno de los principales centros históricos y espirituales de Ucrania.

El jefe de la Iglesia ortodoxa ucraniana, el metropolitano Epifanio, calificó el ataque como “un golpe contra la historia, la humanidad y el cristianismo”.

La respuesta del gobierno ruso

Desde Moscú, el Ministerio de Defensa aseguró que los ataques estuvieron dirigidos exclusivamente contra objetivos militares, bases aéreas y oficinas de reclutamiento del ejército ucraniano.

Las autoridades rusas sostuvieron que todos los blancos previstos fueron alcanzados con éxito durante la operación.

Sin embargo, desde Ucrania insistieron en que los bombardeos provocaron daños directos sobre infraestructura civil, edificios culturales y sitios históricos protegidos internacionalmente.

La guerra sigue escalando

La nueva ofensiva ocurre en medio de un escenario de creciente tensión militar entre ambos países y mientras continúan los combates en distintas regiones del frente oriental.

Además de Kiev y Járkiv, las autoridades reportaron daños en la región de Dnipropetrovsk, donde un establecimiento educativo quedó parcialmente destruido, y también en Sumy, donde se registraron heridos civiles, incluido un menor de edad.

El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa dejando consecuencias humanitarias, económicas y patrimoniales cada vez más profundas.

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