River Plate volvió a dejar su marca a nivel internacional. Las divisiones inferiores del club se consagraron campeonas de la Messi Cup tras imponerse por 2 a 0 ante Atlético de Madrid en la final disputada en Estados Unidos, en un torneo que reunió a algunas de las academias más importantes del mundo.

La gran figura del partido decisivo fue Bruno Cabral, autor de los dos goles que definieron la final. Con personalidad, eficacia y lectura de los momentos clave, el juvenil fue determinante para que el Millonario controlara el encuentro y sellara una victoria clara frente al conjunto español.
A lo largo del certamen, River mostró una imagen sólida y competitiva, con identidad de juego, protagonismo y carácter. En su camino al título dejó atrás a rivales de peso internacional como Barcelona, Manchester City, Inter de Milán y Chelsea, confirmando el nivel y la jerarquía de su proyecto formativo.
Buen trato de pelota, presión alta, intensidad y personalidad en partidos exigentes fueron algunas de las características que marcaron la campaña del equipo de Núñez. Partido a partido, los juveniles sostuvieron una idea clara y supieron imponerse tanto desde lo futbolístico como desde lo mental.
Desde el club destacaron la importancia de esta consagración, que refuerza el prestigio histórico de River en el trabajo con inferiores y consolida un modelo que sigue siendo referencia en el fútbol argentino e internacional.
El título en suelo estadounidense confirma que la identidad riverplatense trasciende fronteras y que una nueva generación ya empieza a escribir su propia historia, llevando el escudo a lo más alto del fútbol formativo mundial.
