El Ministerio de Salud de la Nación encendió las alarmas: los casos de sífilis crecieron un 40% en jóvenes de 15 a 39 años. La enfermedad —que parecía haber quedado relegada desde los años ’90, cuando el VIH-SIDA era el foco— vuelve a ser un problema central de salud pública.

La región centro del país concentra más de 22.000 de los 36.000 casos registrados a nivel nacional, con Córdoba como la provincia con el mayor crecimiento.
Ignacio Aguirre, bioquímico y creador de ACES (Adolescentes contra el SIDA), explicó en diálogo con Cadena 3 que la sífilis es altamente transmisible, muchas veces asintomática, y que en mujeres suele ser más difícil de detectar por localizarse las lesiones intravaginales. Aunque el tratamiento es simple —penicilina— el aumento de casos sorprende en una época de amplio acceso a información.
Aguirre cuestionó la escasez de campañas de educación sexual integral, especialmente en escuelas:
“La educación es una apuesta a la salud de los chicos. No hablar es una apuesta a la enfermedad”.
Los datos nacionales muestran que el 76% de los casos se concentra en personas de 15 a 39 años, con tasas más altas en los grupos de 20 a 24 y 25 a 29 años. A partir de los 35, la curva desciende, de manera más marcada en mujeres.

Situación en San Luis
En la provincia, la preocupación también es seria. El Hospital Madre Catalina Rodriguez de Villa de Merlo difundió tiempo atrás una estadística que alertó a toda la comunidad: más de la mitad de las embarazadas atendidas presentaban la infección.
La diferencia entre detectar la sífilis durante el embarazo o después del nacimiento es crítica:
- Con diagnóstico oportuno, tres dosis de tratamiento son suficientes para controlarla.
- Si el parto ocurre con la enfermedad activa, el recién nacido puede enfrentar semanas o meses de internación y un riesgo elevado de mortalidad.
La sífilis es prevenible, tratable y detectable. Pero el aumento sostenido muestra que falta información, prevención y educación sexual.
