Una exposición en la Banca del Vecino volvió a tensionar el escenario político local. El planteo apunta directamente a la continuidad de dos concejales y abre un nuevo capítulo institucional.

El Concejo Deliberante sumó un nuevo foco de conflicto político tras la presentación de un pedido de destitución contra las concejales Ferraroti y Miranda, impulsado por la dirigente social Jimena Benítez durante una exposición formal en la Banca del Vecino.
La intervención no pasó desapercibida. Con un documento en mano, Benítez expuso argumentos que, según planteó, evidencian una “irresponsabilidad institucional” por parte de ambas edilas, y solicitó que el cuerpo analice su continuidad en el cargo.
Un planteo que eleva la tensión política
El reclamo se realizó dentro de uno de los canales institucionales de participación ciudadana más relevantes, lo que le otorga un peso político adicional. No se trató de una manifestación aislada, sino de una presentación formal que ahora deberá ser evaluada por el propio Concejo.
Fuentes relevadas por este medio aseguran que el planteo no surge de manera improvisada y que existirían fundamentos concretos detrás del pedido, lo que podría derivar en un tratamiento más profundo dentro del ámbito legislativo local.
Qué puede pasar ahora
A partir de la exposición, se abre una instancia clave: determinar si el pedido toma curso formal y qué tipo de tratamiento institucional recibirá. El reglamento interno del Concejo será determinante para definir los pasos a seguir y las posibles medidas.
Más allá de su resolución, el episodio deja en evidencia un clima político cada vez más exigente en términos de responsabilidades públicas, donde los cuestionamientos ya no quedan únicamente en el plano discursivo.
La Banca del Vecino, como escenario de reclamos
El uso de la Banca del Vecino como canal para este tipo de planteos refuerza su rol como herramienta de participación activa, aunque también expone cómo este espacio comienza a ser utilizado para canalizar reclamos de mayor impacto político.
En este contexto, el Concejo Deliberante enfrenta ahora una decisión que no solo será institucional, sino también política: cómo responder a un pedido que interpela directamente la conducta y el desempeño de dos de sus integrantes.
