A pocos días de renovarse la composición del Concejo Deliberante de la Villa de Merlo, crecen las tensiones dentro del Partido Justicialista local, donde —según trascendió— el balance de gestión dejó a la vista un profundo malestar con los ediles salientes: Gaston Fonseca y Virginia Morales.

Una fuente del PJ, con acceso directo a los run run internos, confió a El Cronista de la Costa que el enojo es “explícito y difícil de ocultar”, especialmente con el desempeño de ambos concejales.

Gaston Fonseca: críticas por ausencias, egoísmo político y ostentación

Dentro del partido aseguran que Fonseca faltó a más del 50% de las sesiones, un dato que generó irritación entre sus compañeros.

Según la fuente consultada:

“Se fue del bloque que él mismo armó. Abandonó a su propio espacio y terminó actuando como un llanero solitario, con políticas personalistas”.

También lo calificaron como un dirigente sin identidad política definida, algo que —señalan— complica su intento de mostrarse como figura de consenso dentro de Merlo.

A esto se sumaron cuestionamientos por el estilo de vida ostentoso que habría mostrado durante su función pública:

“No se conoce su trabajo privado y representa a la masa trabajadora… no cayó nada bien”, expresó un dirigente departamental visiblemente molesto.


Virginia Morales: “más redes que gestión”

En el caso de la concejal Virginia Morales, el malestar apunta a lo que en el PJ califican como una gestión liviana y sin profundidad en los temas relevantes del Concejo.

Según relataron, muchos dentro del espacio habían apostado por ella, pero sienten que “se quedaron con las manos vacías”.

La misma fuente apuntó:

“Teniendo la posibilidad de tener asesores, ni siquiera tuvo la delicadeza de solicitarlos… decadente”.

El reclamo generalizado es que priorizó su presencia en redes sociales por sobre la labor legislativa, y que no mostró la evolución esperada en su formación como edil.


Un PJ que se sigue desgastando

Los cuestionamientos internos, dicen, no sorprenden: forman parte de un proceso de desgaste que el peronismo local arrastra desde hace años, mientras pierde relevancia en distintos frentes.

Al final, se capacitaron y vivieron de la plata del pueblo, pero poco le dieron al partido o a la gente”, remató la fuente consultada.

En un contexto en el que basta revisar las sesiones del Concejo para ver quién trabaja y quién no, las críticas parecieran tener sustento concreto.


Mirando hacia adelante

A partir de marzo, con la nueva conformación del Concejo Deliberante, muchos esperan un cambio de aire:
“Escoba nueva siempre barre bien”, deslizaron en el cierre.

Habrá que ver si el recambio trae renovación… o más de lo mismo.

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