El ejercicio “Kekén” se desarrolló durante casi un mes en la Patagonia y reunió a fuerzas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Incluyó despliegue aéreo, maniobras terrestres y pruebas de nuevos sistemas de defensa.

Durante 27 días, la provincia de Chubut fue escenario de uno de los operativos militares más importantes de los últimos años en Argentina. Bajo el nombre “Kekén”, el ejercicio reunió a más de 3.200 efectivos de las Fuerzas Armadas con el objetivo de simular la defensa de infraestructura estratégica ante un ataque hipotético a pozos petroleros.

El despliegue combinó recursos humanos, tecnología y logística en gran escala, con participación conjunta del Ejército Argentino, la Armada y la Fuerza Aérea.

Un despliegue de gran escala en la Patagonia

Las maniobras se desarrollaron en distintos puntos del sur provincial, con epicentro en las afueras de Sarmiento. Allí, ingenieros militares construyeron en solo siete días una pista de aterrizaje que permitió operar aeronaves directamente en el terreno.

En total, se movilizaron 315 vehículos y decenas de unidades tácticas, algunas provenientes de distintos puntos del país que recorrieron hasta 2.000 kilómetros para integrarse al operativo.

Tres etapas para una simulación compleja

El ejercicio fue diseñado en tres fases: una primera instancia de resistencia a cargo de unidades locales, seguida por el arribo de fuerzas de despliegue rápido —como paracaidistas y comandos— y un contraataque final con unidades mecanizadas.

En ese marco, se realizaron lanzamientos de paracaidistas en condiciones controladas y se evaluaron distintos escenarios de intervención.

Tecnología y sistemas en evaluación

Uno de los aspectos más relevantes del operativo fue la incorporación y prueba de equipamiento militar. Por primera vez en la provincia se utilizó el sistema de misiles antiaéreos RBS 70NG, además de vehículos blindados Stryker, que operaron junto a tanques TAM y artillería VCA de fabricación nacional.

También se desplegaron drones y sistemas anti-drones, en línea con la actualización de estrategias de defensa frente a nuevas amenazas.

En el componente aéreo, participaron aviones Hércules C-130 y helicópteros Huey, fundamentales para el traslado de tropas y abastecimiento.

La logística, clave del operativo

El ejercicio implicó una organización logística de gran magnitud. Se utilizaron trenes completos para el transporte de equipos, junto a camiones, semirremolques y cisternas de combustible.

En total, se distribuyeron más de 23.000 raciones de comida, reflejando la escala del operativo y la necesidad de sostener durante semanas a miles de efectivos en terreno.

Un cambio en el enfoque estratégico

Más allá de la simulación, el ejercicio “Kekén” permitió evaluar capacidades operativas en escenarios reales. Según especialistas, estas maniobras reflejan un cambio en la planificación militar, orientado a fortalecer capacidades más que a responder a hipótesis de conflicto específicas.

La operación concluyó con el repliegue ordenado de las fuerzas, tras una coordinación conjunta que puso a prueba la capacidad de respuesta ante situaciones complejas en el sur del país.

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