La 12.ª edición de la Gran Barrileteada Familiar reunió a familias de Villa de Merlo y localidades de la región en una jornada con actividades deportivas, juegos, música y propuestas para todas las edades.

Villa de Merlo volvió a mirar hacia arriba. Más de 3.500 barriletes surcaron este domingo el cielo de la ciudad durante una nueva edición de la Gran Barrileteada Familiar, un encuentro que con el paso de los años se transformó en una de las propuestas tradicionales para las familias merlinas.

La jornada comenzó por la mañana en Plaza Los Fresnos, donde se desarrollaron los Interbarriales y distintas actividades deportivas. Por la tarde, el protagonismo pasó a los barriletes, con juegos, música, propuestas para los más chicos y una merienda compartida.

Una tradición que cumple 12 años

La Gran Barrileteada Familiar nació hace doce años a partir de una iniciativa de un grupo de jóvenes de la Juventud Radical, que buscaba generar un espacio sencillo de encuentro para las familias y recuperar la tradición de remontar barriletes.

Con el paso del tiempo, aquella primera propuesta fue creciendo y sumando participantes de distintas generaciones.

La escena se repitió este año: quienes participaron de las primeras ediciones ahora regresaron junto a sus propios hijos, mientras nuevas familias se incorporaron a una celebración que ya forma parte del calendario comunitario de Villa de Merlo.

De una iniciativa juvenil a un encuentro de toda la comunidad

El crecimiento de la barrileteada permitió que la actividad trascendiera a sus impulsores originales y se convirtiera en un encuentro abierto a vecinos y familias de la ciudad y la región.

Además del espectáculo que ofrecieron miles de barriletes en el cielo, la propuesta buscó recuperar el valor de compartir tiempo en familia y utilizar los espacios públicos como lugares de encuentro.

La jornada contó con la participación de instituciones, artistas, colaboradores y trabajadores que acompañaron la organización de esta duodécima edición.

Con una nueva convocatoria multitudinaria, la Gran Barrileteada volvió a dejar una postal característica de Villa de Merlo: un cielo lleno de colores y varias generaciones reunidas para disfrutar de una tradición que continúa creciendo.

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