La movilización contra las políticas del presidente Javier Milei reunió menos participantes de los esperados y mostró un marcado perfil partidario. Una pelea callejera, ocurrida a metros de la columna, terminó concentrando la atención pública.

La tarde de este jueves, Villa de Merlo fue escenario de una marcha convocada en rechazo a las políticas del presidente Javier Milei, en el marco del paro general que se desarrolló en todo el país. Sin embargo, la convocatoria distó de lo que sus organizadores anticipaban y dejó más señales de militancia partidaria que de un reclamo social amplio.
La movilización contó con la presencia de vecinos de Merlo y de distintas localidades de la Costa de los Comechingones, aunque en un número reducido y claramente identificado con sectores del peronismo y del sindicalismo tradicional.
Militancia visible y consignas conocidas
Banderas, bombos, batucadas y dedos en “V” marcaron el pulso de una marcha donde el componente político fue dominante. La mayoría de los presentes se identificó abiertamente con el kirchnerismo y con espacios gremiales, lo que terminó diluyendo el perfil de un reclamo social transversal, que incluya a sectores no alineados políticamente.
Las consignas apuntaron principalmente contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, aunque el tono general estuvo más vinculado a la oposición directa al actual oficialismo que a la exposición de demandas concretas.
Un paro general con escasa adhesión visible
Mientras la movilización avanzaba, el país atravesaba una jornada de paro general que, al igual que la marcha local, mostró dificultades para traducirse en una expresión masiva y representativa del conjunto de la sociedad.
En ese contexto, la baja participación reforzó la percepción de que el descontento quedó circunscripto a un núcleo político específico, sin lograr interpelar a una mayoría social más amplia.
Un episodio policial que se llevó los titulares
La escena que terminó acaparando la atención no estuvo relacionada con la marcha en sí. A unos 50 metros de la columna de manifestantes, una pelea entre dos hombres —originada por un conflicto vinculado a una expareja— derivó en la intervención policial y se convirtió en el hecho más comentado de la jornada.
El episodio, ajeno a la protesta, terminó teniendo mayor impacto mediático que la propia movilización, dejando en evidencia la escasa gravitación pública del reclamo.
Un mensaje que no logró amplificarse
La marcha se realizó y fue noticia, pero su alcance quedó limitado. Para buena parte de los vecinos, el episodio dejó más interrogantes que certezas sobre el nivel real de rechazo social a las políticas del Gobierno.
La ausencia de una participación diversa y numerosa, sumada a la fuerte identificación partidaria de los asistentes —ligados históricamente al espacio que gobernó San Luis durante décadas, con referencias al exmandatario Alberto Rodríguez Saá— terminó debilitando el mensaje que se buscaba instalar.
