El entrenador más ganador de la historia del club atraviesa horas de introspección luego de la caída en Liniers. El clima deportivo y social encendió las alarmas en Núñez.

La derrota frente a Vélez Sarsfield no fue una más para River Plate. El 1-0 en el José Amalfitani profundizó una racha negativa que el equipo arrastra desde la temporada pasada y abrió un escenario inesperado: Marcelo Gallardo puso en duda su continuidad como director técnico.
El silencio posterior al partido, sumado a versiones coincidentes de periodistas especializados, alimentó una sensación de final de ciclo que hasta hace pocas semanas parecía impensada.
Horas de reflexión en el cuerpo técnico
Según reveló Nicolás Distasio, el entrenador le comunicó a su círculo más cercano que se tomará 24 horas para evaluar su futuro y definir si continúa al frente del equipo.
El mensaje, transmitido puertas adentro, dejó en evidencia el desgaste de un proceso que no logra recuperar el funcionamiento ni los resultados que marcaron la primera etapa del Muñeco en el club.
Una situación inédita en el segundo cicloA esta información se sumó el reporte de César Luis Merlo, quien confirmó que Gallardo está efectivamente “analizando su continuidad”, una situación inédita desde su regreso a River.
El segundo ciclo del entrenador no logró sostener la competitividad ni la identidad futbolística que lo convirtieron en el técnico más exitoso de la historia del club, y la caída ante Vélez actuó como detonante emocional y deportivo.
El Monumental, un termómetro clave
Más allá de lo estrictamente futbolístico, en la dirigencia crece la preocupación por el clima que podría vivirse el próximo jueves en el Estadio Monumental, cuando River vuelva a presentarse como local.
Existe la percepción de que el hincha podría manifestar su malestar de manera abierta, algo poco habitual en la relación entre Gallardo y la gente. “Puede vivirse una situación distinta”, deslizó Distasio, en referencia a un posible veredicto popular desde las tribunas.
Un lunes decisivo para River
El inicio de la semana será clave. En las oficinas del club ya se preparan para distintos escenarios, incluida la posibilidad concreta de un River sin Gallardo en el banco de suplentes.
Febrero de 2026 aparece así como un punto de quiebre para una institución acostumbrada a construir procesos largos, pero hoy atravesada por la urgencia de resultados y señales claras de conducción deportiva.
