La ciudad balnearia enfrenta uno de los panoramas más complejos de los últimos años. Hoteles, gastronomía y comercios advierten una fuerte retracción de la demanda, mientras depositan sus expectativas en las vacaciones de invierno y el turismo de último momento.

Mar del Plata afronta un fin de semana largo con niveles de ocupación muy por debajo de los habituales. De acuerdo con relevamientos del sector turístico, las reservas hoteleras rondan apenas el 25%, mientras que el mercado de alquileres temporarios registra una demanda muy baja.

El escenario refleja la difícil situación que atraviesa uno de los principales destinos turísticos del país, donde empresarios, comerciantes y trabajadores coinciden en que la combinación entre la caída del consumo, la cercanía del receso invernal y el desarrollo del Mundial 2026 modificó el comportamiento de los viajeros.

Hoteles y alquileres, con baja demanda

Los establecimientos hoteleros reconocen que el movimiento previo al fin de semana largo fue mucho menor al esperado. En el sector extrahotelero, integrado por departamentos y casas para alquiler temporario, la situación es todavía más complicada, con escasas consultas y pocas operaciones cerradas.

Los operadores sostienen que muchas familias decidieron esperar las vacaciones de invierno para viajar, mientras que otras optaron por permanecer en sus hogares debido al contexto económico.

A ello se suma el atractivo que genera el Mundial de fútbol, especialmente con la participación de la Selección argentina en los cuartos de final, lo que lleva a numerosos aficionados a priorizar reuniones familiares y encuentros para seguir los partidos.

El comercio también siente el impacto

La preocupación no se limita al turismo. El comercio marplatense también atraviesa una etapa de retracción.

Según datos difundidos por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), las ventas minoristas registraron una caída interanual del 5,7% durante junio, prolongando una tendencia negativa que ya se había observado en abril y mayo.

Desde la entidad señalaron que ni el Día del Padre ni los dos fines de semana largos de junio lograron revertir la baja del consumo, situación que genera preocupación entre comerciantes y empresarios.

La esperanza está puesta en las vacaciones de invierno

Frente a este panorama, el sector turístico apuesta al turismo espontáneo, especialmente al proveniente del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y ciudades cercanas, que suele definir sus viajes pocas horas antes de partir.

Desde las cámaras hoteleras e inmobiliarias consideran que el mayor movimiento podría concentrarse entre la segunda quincena de julio y los primeros días de agosto, coincidiendo con el desarrollo de las vacaciones de invierno en distintas provincias.

Mientras tanto, el diagnóstico es compartido por gran parte del sector: el principal desafío sigue siendo la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos, un factor que impacta directamente sobre el turismo interno y el consumo en uno de los destinos más tradicionales del país.

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