La crecida de los ríos Paraná y Uruguay obliga a trasladar animales y reduce las opciones para alojarlos. Un productor de Gualeguaychú advirtió que el agua podría llegar a sus campos en los próximos 10 a 15 días.

La crecida de los ríos preocupa al sector ganadero

La situación de los productores ganaderos del Litoral se vuelve cada vez más compleja ante el avance de las aguas en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. Según las estimaciones difundidas, unas 200 mil cabezas de ganado están en riesgo, mientras los establecimientos rurales buscan alternativas para poner a resguardo a sus animales.

Raúl Sobredo, productor de Gualeguaychú, explicó en diálogo con TN que los campos donde mantiene su hacienda todavía no están inundados. Sin embargo, estimó que el agua podría alcanzarlos en un plazo de 10 a 15 días, de acuerdo con su experiencia de cuatro décadas en la zona y la evolución de los niveles de los ríos.

“Este Niño que se venía anunciando hace bastante tiempo ya está con nosotros”, sostuvo el productor, al describir el escenario que enfrenta el sector.

Trasladar la hacienda, una tarea cada vez más difícil

La urgencia de retirar los animales de los campos bajos choca con la falta de lugares secos disponibles para recibirlos. De acuerdo con Sobredo, los productores recurren a corrales, pistas de remates y campos alquilados, pero las alternativas comienzan a escasear.

A las dificultades logísticas se suma, en algunas zonas, la falta de maíz para alimentar a los animales durante el tiempo que deban permanecer fuera de sus establecimientos habituales.

El productor también recordó que parte de la hacienda ya había sido trasladada por la crecida del río Uruguay registrada a fines de julio. Ahora, la preocupación se concentra en el volumen de agua que avanza desde el norte de la cuenca hacia el delta del Paraná.

Piden medidas de asistencia para afrontar la emergencia

Sobredo reclamó alternativas de asistencia para los ganaderos que deben retirar sus animales de las zonas inundables y afrontar luego los costos del regreso.

Según explicó, el pedido no apunta a que el Estado cubra la totalidad de los gastos, sino a que se implementen medidas que ayuden a atravesar la emergencia y permitan sostener la actividad.

La falta de espacio también obliga a algunos productores a vender animales antes de lo previsto. Esa decisión puede comprometer los ingresos de familias que dependen de la ganadería para su sustento.

La preocupación por las lluvias y los niveles de los ríos

Sobredo vinculó la crecida con las lluvias registradas en las cuencas alta y media del Paraná y con el agua liberada por las represas. Para ilustrar la magnitud de la evolución de los niveles, mencionó que el puerto de Andresito, sobre el río Iguazú, pasó de una altura habitual cercana a un metro a registrar siete metros.

También señaló que en Puerto Iguazú el río alcanzó los 33 metros, frente a valores habituales de entre nueve y 13 metros, según su descripción.

El productor advirtió que nuevas precipitaciones podrían agravar el panorama. Si los ríos continúan altos, el agua acumulada en los campos tendrá mayores dificultades para escurrir hacia los cauces.

Mientras la crecida avanza, el sector ganadero enfrenta una carrera contra el tiempo para encontrar terrenos secos, trasladar la hacienda y evitar pérdidas económicas mayores.

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