El escándalo por los hogares para adultos mayores bajo investigación en Santa Fe sumó un nuevo capítulo. Una ex trabajadora aseguró que los residentes sufrían abandono, mala alimentación, problemas de higiene y que la responsable retenía la documentación y las tarjetas bancarias de los jubilados. La Justicia analiza si existió un sistema organizado de explotación y desprotección.

Las investigaciones por los geriátricos clandestinos de Santa Fe continúan incorporando testimonios que agravan el panorama judicial. En las últimas horas, una mujer que trabajó durante tres meses en dos de los establecimientos vinculados a la misma administración brindó un duro relato sobre las condiciones en las que, según afirmó, vivían los adultos mayores.

Su declaración coincide con varias de las líneas que hoy analiza la Fiscalía: presunto abandono de personas, irregularidades económicas y el manejo de documentación y haberes previsionales de los residentes.

Un escenario de abandono

La ex empleada relató que al comenzar a trabajar quedó impactada por el estado del lugar. Según explicó, la falta de higiene era evidente desde el ingreso al establecimiento.

Aseguró que en el patio se acumulaban durante días grandes cantidades de pañales descartables usados antes de ser retirados, mientras que el olor a orina era permanente en distintos sectores de la residencia.

También indicó que en uno de los hogares convivían alrededor de 17 personas, entre adultos mayores y un hombre con problemas de salud, en un contexto que describió como de abandono y escasos cuidados.

Alimentación insuficiente

Otro de los puntos que mencionó fue la alimentación de los residentes.

Según su testimonio, los desayunos y meriendas consistían habitualmente en mate cocido acompañado por unas pocas rodajas de pan, mientras que para el almuerzo predominaban comidas económicas como arroz, polenta o fideos.

La mujer afirmó que la presencia de carne, frutas o lácteos era prácticamente inexistente y sostuvo que, en algunas oportunidades, un familiar de la propietaria compraba alimentos con dinero propio para complementar la dieta de los residentes.

Enfermedades y falta de atención

La ex trabajadora también aseguró que varios adultos mayores presentaban lesiones en la piel y cuadros compatibles con sarna.

Incluso contó que una familiar suya estuvo alojada en uno de esos hogares y que, tras ser trasladada a otra institución, recibió ese diagnóstico.

De acuerdo con su relato, varios residentes manifestaban picazón constante, situación que, según dijo, era frecuente dentro del establecimiento.

La investigación sobre el manejo del dinero

Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la posible administración irregular de los ingresos previsionales de los residentes.

La mujer declaró haber observado que la responsable conservaba las tarjetas bancarias y la documentación personal de los adultos mayores, retirando dinero de los cajeros automáticos.

Aunque esta hipótesis forma parte de la investigación judicial y organismos como ANSES y PAMI analizan la situación, por el momento no existe una confirmación oficial sobre esas maniobras.

Amenazas y una inspección anticipada

La ex empleada explicó que durante el tiempo que trabajó en los hogares nunca realizó una denuncia por temor.

Según afirmó, cuando algún trabajador planteaba la posibilidad de acudir a la Justicia, recibía amenazas por parte de la responsable del establecimiento.

Además, sostuvo que presenció una situación llamativa vinculada con una inspección. Según su versión, el lugar habría sido advertido previamente sobre un control, lo que permitió realizar tareas de limpieza antes de la llegada de los inspectores. Ese episodio también podría ser analizado dentro de la causa.

Una investigación que continúa creciendo

El testimonio se incorpora al expediente abierto tras el incendio ocurrido días atrás en un inmueble del barrio Nuevo Horizonte, hecho que permitió descubrir el funcionamiento de un geriátrico que presuntamente operaba sin habilitación.

Desde entonces, la Justicia investiga si detrás de estos establecimientos existía un esquema sistemático de captación de adultos mayores vulnerables, retención de documentación, administración de haberes previsionales y condiciones de vida incompatibles con cualquier institución dedicada al cuidado de personas mayores.

Mientras avanza la investigación, los adultos mayores rescatados permanecen bajo asistencia médica y acompañamiento de organismos estatales, en tanto la Fiscalía continúa reuniendo pruebas y testimonios para determinar las responsabilidades penales correspondientes.

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