Las delegaciones comenzaron el diálogo en Islamabad bajo mediación pakistaní. Persisten tensiones y diferencias sobre las condiciones de un eventual acuerdo.

Representantes de Estados Unidos e Irán iniciaron este sábado negociaciones formales en Islamabad, Pakistán, en un intento por encauzar el conflicto en Medio Oriente, en un escenario atravesado por una tregua frágil y desconfianza mutua.
El encuentro se desarrolla en el Hotel Serena de la capital pakistaní y marca el inicio de una instancia diplomática de alto nivel, luego de contactos preliminares entre ambas partes.
Delegaciones de alto nivel y mensajes cruzados
La comitiva estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner.
Por el lado iraní, la delegación está liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, quien planteó condiciones concretas para avanzar en el diálogo.
Previo al inicio formal, desde Washington manifestaron disposición a negociar, aunque con advertencias sobre la necesidad de reciprocidad. Desde Teherán, en tanto, remarcaron la desconfianza acumulada tras experiencias previas y exigieron garantías concretas.
Los puntos en discusión
Entre los principales ejes que se analizan aparecen la consolidación de un alto el fuego efectivo, especialmente en el frente libanés, y la situación de los activos iraníes en el exterior.
También se mantiene en agenda la seguridad en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio internacional de petróleo, cuya estabilidad se vio afectada en las últimas semanas.
En paralelo, Estados Unidos insiste en limitar el desarrollo nuclear iraní, uno de los temas más sensibles en la relación bilateral.
Un contexto de alta tensión internacional
Las negociaciones se producen tras una leve disminución de los ataques en el sur de Beirut, aunque persisten diferencias sobre el alcance real de la tregua.
Mientras Pakistán sostiene que el cese al fuego debería abarcar todos los frentes, otras posiciones lo limitan, lo que mantiene activa la tensión con actores regionales como Hezbollah.
El conflicto ya tiene impacto en la economía global: el precio del petróleo registró subas significativas y el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz se redujo drásticamente, reflejando el nivel de incertidumbre.
Un proceso abierto y sin definiciones concretas
Si bien el inicio del diálogo representa un avance en el plano diplomático, aún no hay precisiones sobre la agenda completa ni sobre el formato de las negociaciones.
La evolución de este proceso será clave para determinar si existe margen real para un acuerdo que permita descomprimir la situación en una de las regiones más sensibles del escenario internacional.
