La tensión dentro del universo kirchnerista volvió a quedar expuesta tras la difusión de un duro audio de la dirigente camporista Mayra Mendoza, en el que increpa al dirigente social Juan Grabois y lo responsabiliza por los disturbios ocurridos frente a la Municipalidad de Quilmes, en el marco del conflicto con los llamados trapitos.

Lejos de bajar el tono, el líder del Frente Patria Grande denunció públicamente un “bloqueo absoluto al diálogo”, cuestionó el accionar de la Policía Bonaerense durante las protestas y advirtió que la Argentina que viene será “muy conflictiva”, con escenarios de tensión social, laboral y territorial en distintos puntos del país.

Grabois aseguró estar dispuesto a debatir con Mendoza, con la actual intendenta Eva Mieri e incluso con Cristina Kirchner, pero aclaró que el conflicto no responde a una interna partidaria sino a la situación de trabajadores informales que, según su mirada, podrían ser regulados e incluidos. También acusó a la gestión municipal de avalar un sistema de estacionamiento privado “amañado”, profundizando el enfrentamiento político.

Desde el camporismo no tardó en llegar la respuesta. El diputado provincial Facundo Tignanelli, hombre de confianza de Máximo Kirchner, salió a respaldar a Mendoza y a Mieri, defendiendo la gestión municipal y cuestionando lo que calificó como presiones y extorsiones políticas por parte de algunos dirigentes sociales.

El cruce se trasladó también a las redes, donde Grabois acusó a las autoridades locales de reprimir a trabajadores en vísperas de Navidad, mientras que desde La Cámpora remarcaron que la prioridad es garantizar el orden y representar a los vecinos de Quilmes.

El episodio deja al descubierto fracturas profundas dentro del peronismo bonaerense, en un contexto social sensible y con liderazgos cada vez más enfrentados. Una disputa que, lejos de cerrarse, promete nuevos capítulos.

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