En una jugada milimetrada y cargada de especulaciones políticas, el diputado nacional Ernesto “Pipi” Alí presentó este miércoles su renuncia a la intendencia de La Toma, maniobra que le permitió evitar una convocatoria a elecciones que hubiese implicado un duro test electoral para el oficialismo albertista.
La dimisión se formalizó una vez cumplida la mitad del mandato, lo que habilitó que el municipio quedara automáticamente en manos del Concejo Deliberante, sin necesidad de que los vecinos volvieran a las urnas. Quien asumió finalmente fue Walter Contreras, ex comisario general y flamante presidente del cuerpo legislativo.

Un cierre sin mencionar las causas judiciales
En su carta, Alí —imputado en una causa por corrupción que involucra a ex funcionarios de su gestión— evitó cualquier referencia al proceso judicial y se limitó a justificar su renuncia como un “paso al costado” para enfocarse en su rol como legislador nacional dentro del bloque Unión por la Patria.
“Es tiempo de acompañar desde otro lugar y honrar el compromiso que me dieron en el Congreso”, aseguró, destacando su presencia en sesiones y comisiones, e intentando reforzar la imagen de compromiso institucional pese a su situación judicial.
El relevo: Contreras al mando
Tras la jura de los nuevos concejales —4 oficialistas y 3 de la oposición—, el cuerpo designó a Walter Contreras como su presidente, paso que lo catapultó automáticamente a la intendencia.
El nuevo jefe comunal admitió que “no estaba previsto ser elegido”, pero afirmó estar preparado para asumir el desafío:
“Con la ayuda de Dios, de la Virgen y del trabajo conjunto, vamos a avanzar en el progreso de La Toma”, expresó.
La salida de Alí reconfigura el escenario político local y deja abiertas múltiples preguntas sobre los próximos movimientos judiciales y políticos del ex intendente.
