La Cámara alta aprobó por 41 votos contra 25 el nuevo régimen para el sector. El bioetanol pasaría del 12% al 15% y el biodiésel del 7,5% al 10% dentro de los 12 meses posteriores a la sanción definitiva. El senador puntano Fernando Salino votó en contra.

El Senado de la Nación dio este jueves media sanción a la reforma del régimen de biocombustibles, una iniciativa que modifica los porcentajes obligatorios de mezcla y cambia el esquema de comercialización del sector.

El proyecto fue aprobado por 41 votos afirmativos contra 25 negativos y ahora deberá ser analizado por la Cámara de Diputados. Por lo tanto, todavía no se convirtió en ley.

La reforma establece que el corte obligatorio de bioetanol en las naftas pasará del 12% al 15%, mientras que el de biodiésel en el gasoil subirá del 7,5% al 10%. Los nuevos porcentajes comenzarían a aplicarse dentro de los 12 meses posteriores a la sanción definitiva.

Qué cambia para el bioetanol

El nuevo esquema contempla una distribución específica para el corte del 15% de bioetanol.

El proyecto reserva 6 puntos porcentuales para el bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar, otros 6 puntos para el producido con maíz y deja los 3 puntos restantes abiertos a competencia.

Además, se incorpora un límite para evitar una concentración excesiva: ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del volumen correspondiente.

El cambio tiene especial importancia para las provincias del norte argentino, donde la producción de bioetanol a partir de caña de azúcar constituye una actividad industrial relevante.

La transición para las pymes de biodiésel

Uno de los puntos que más discusión generó durante el tratamiento parlamentario fue la participación de las plantas de biodiésel no integradas, en su mayoría pymes.

El texto aprobado establece una transición que se extiende hasta 2036.

Inicialmente, las empresas no integradas tendrán reservado un porcentaje del mercado. Ese espacio se irá reduciendo progresivamente: 6,5% al comienzo, 5,5% en 2029, 5% en 2030 y 4% entre 2031 y 2036.

La discusión entre el oficialismo y sus aliados estuvo centrada precisamente en cómo aumentar los cortes sin producir una apertura abrupta para esas empresas.

El voto del senador Fernando Salino

La reforma también tuvo repercusión en la representación de San Luis.

El senador nacional Fernando Salino votó en contra del dictamen de mayoría y expresó reparos sobre distintos aspectos de la iniciativa.

Durante el debate cuestionó, entre otras cuestiones, la cantidad de facultades que el proyecto deja para la reglamentación y planteó objeciones vinculadas con el esquema previsto para las pequeñas y medianas empresas del biodiésel.

El proyecto, sin embargo, consiguió los votos necesarios para avanzar y fue girado a Diputados.

Qué argumentaron quienes apoyaron la reforma

La presidenta de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles, Flavia Royón, defendió el proyecto y señaló que busca preservar capacidades productivas existentes mientras avanza hacia un esquema con mayor competencia.

Según explicó, la propuesta no se limita a elevar los cortes, sino que también modifica las reglas de abastecimiento y comercialización y establece una transición para el biodiésel.

Otros senadores destacaron especialmente el impacto esperado para las economías regionales vinculadas con la producción de bioetanol.

La senadora cordobesa Alejandra Vigo remarcó el peso de Córdoba en la producción de etanol, mientras que legisladores del norte pusieron el foco en la actividad azucarera y en el empleo generado por los ingenios y las plantas productoras.

Qué sigue ahora

El proyecto no está aprobado definitivamente.

Después de la media sanción del Senado, deberá ser tratado por la Cámara de Diputados, que podrá aprobarlo, modificarlo o rechazarlo.

Si finalmente obtiene sanción definitiva, los nuevos porcentajes de corte comenzarán a implementarse dentro del plazo previsto por el proyecto, mientras que el esquema de transición para las pymes de biodiésel se extenderá hasta 2036.

La reforma abre así una nueva discusión sobre el futuro de los biocombustibles en Argentina, con intereses diferentes entre productores de bioetanol, grandes empresas del biodiésel y pymes regionales.

Para San Luis, el dato político de la jornada quedó además marcado por el voto negativo de Fernando Salino, en una votación que terminó con 41 votos a favor y 25 en contra.

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