Con el Mundial ya terminado, la política volvió a ocupar el centro de la escena. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete reactivó el diálogo con las provincias, mientras el Gobierno intenta reunir los votos necesarios para avanzar con reformas clave en el Congreso.

La euforia mundialista quedó atrás y la agenda nacional volvió a enfocarse en los desafíos de la gestión. En ese escenario, el principal movimiento político de la última semana no fue el anuncio de una nueva ley ni una medida económica, sino el regreso de una herramienta tan tradicional como indispensable en democracia: la negociación.
Con Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno nacional comenzó a reconstruir el vínculo con un grupo de gobernadores que hoy resulta determinante para cualquier proyecto legislativo. Sin mayoría propia en ambas cámaras, la administración de Javier Milei necesita consensos para sostener su programa de reformas.
Un cambio de método en la Casa Rosada
El desembarco de Santilli significó un cambio de estilo respecto de la etapa anterior. Su tarea consiste en tender puentes con las provincias, escuchar reclamos y construir acuerdos que permitan avanzar en el Congreso.
La estrategia ya mostró algunos resultados. Durante las últimas semanas, el oficialismo consiguió respaldo para iniciativas como la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil, que redujo la edad de imputabilidad a los 14 años.
Ahora el desafío pasa por sostener esa dinámica para los proyectos que aún esperan tratamiento parlamentario.
Las conversaciones incluyen temas sensibles para las provincias, como financiamiento, infraestructura, obras públicas y asistencia económica. A cambio, el Ejecutivo busca respaldo político para impulsar las reformas que considera prioritarias.
La propiedad privada, mucho más que una discusión sobre tierras
Uno de los proyectos que el Gobierno intenta destrabar es la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Aunque buena parte del debate público se concentró en la eventual compra de tierras por parte de extranjeros, el texto va bastante más allá. También incorpora modificaciones sobre expropiaciones, desalojos, registros inmobiliarios y el manejo de terrenos afectados por incendios.
Uno de los puntos más discutidos propone que cada provincia tenga mayor autonomía para establecer restricciones respecto de la adquisición de inmuebles rurales por parte de ciudadanos extranjeros.
El tratamiento de la iniciativa fue postergado por falta de votos y continúa siendo uno de los principales objetivos de la negociación política encabezada por Santilli.
La polémica por el dólar
La semana también dejó un episodio que generó ruido dentro del propio oficialismo.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó durante una entrevista que el dólar podría ubicarse entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses, aunque aclaró que una eventual corrección no implicaría una crisis cambiaria.
Las declaraciones tuvieron impacto inmediato porque provinieron de un funcionario que representa institucionalmente la voz del Gobierno.
Si bien desde el Ejecutivo insistieron en que la economía mantiene estabilidad y descartaron un atraso cambiario significativo, la difusión de escenarios futuros generó interpretaciones que el propio Gobierno luego debió relativizar.
Milei apuesta a fortalecer su perfil internacional
Mientras tanto, Javier Milei continúa profundizando su agenda internacional.
Durante la semana participó en Brasil de actividades junto al espacio político vinculado a Jair Bolsonaro y posteriormente inició una gira que incluye Perú, Ecuador y Colombia.
El objetivo es consolidar vínculos con gobiernos y dirigentes identificados con el espacio liberal y conservador de la región, fortaleciendo su posicionamiento internacional.
La política volvió al centro de la escena
Con el Mundial ya en el pasado, la discusión pública recuperó el ritmo habitual.
El Gobierno enfrenta ahora el desafío de transformar las conversaciones con los gobernadores en acuerdos concretos que le permitan avanzar en el Congreso.
La negociación volvió a convertirse en una herramienta central de la gestión y, al menos por ahora, parece ser el camino elegido para intentar recuperar margen político en una etapa donde cada voto cuenta.
