El Gobierno nacional aplicó una medida que altera de manera directa el rendimiento del ahorro cotidiano de millones de argentinos. A partir del 1° de diciembre, la Comisión Nacional de Valores (CNV) fijó un nuevo tope para los Fondos Comunes de Inversión Money Market, utilizados por ahorristas, empresas y billeteras digitales.

A través de la Resolución General 1092, la CNV estableció que estos fondos solo podrán destinar hasta el 20% de su patrimonio al mercado de cauciones, un recorte que cambia la operatoria habitual y reduce la rentabilidad que reciben los usuarios. Hasta ahora, el promedio rondaba el 26%, clave para generar intereses en plataformas como Mercado Pago, Personal Pay o Ualá.
La decisión sigue una recomendación del Banco Central, que advertía sobre el crecimiento del mercado de cauciones y su impacto en la política monetaria. Según el organismo, el uso masivo de los money market como herramientas transaccionales generaba “ineficiencias” en la transmisión de la tasa.
El Ministerio de Economía respaldó la medida y aseguró que el nuevo límite busca ordenar la liquidez hacia instrumentos más estables, como depósitos bancarios o títulos de corto plazo, aunque estos presentan rendimientos menores.
Impacto directo en los ahorristas
Consultoras privadas estiman que la nueva regulación obligará a mover unos $2.400 millones fuera del circuito de cauciones, reduciendo el rendimiento que reciben pequeños inversores y las tasas que pagan las billeteras digitales.
De este modo, los bancos ganan protagonismo: mejoran su fondeo, captan más depósitos y fortalecen su rol en la administración de liquidez, en un año marcado por tensiones cambiarias y resultados negativos en el sector financiero.
Para el BCRA, la medida es un alivio: reduce la carga de los pasivos remunerados y mejora la consistencia del sistema.
Un reacomodamiento en todo el mercado
Operadores y analistas coinciden en que la medida reconfigura la competencia entre bancos, fondos y plataformas digitales. Los money market deberán adaptarse a un entorno menos rentable, mientras que empresas y particulares revisarán su operatoria diaria para administrar mejor sus excedentes.
La resolución entra en vigencia en un contexto de tasas elevadas, presión cambiaria e incertidumbre macroeconómica, lo que amplifica su impacto sobre la rentabilidad del ahorro y la dinámica del sistema financiero.
El Gobierno afirma que el cambio otorga mayor estabilidad; el mercado, en cambio, observa con cautela cómo se mueve el tablero entre rendimiento, liquidez y competencia.
