La diferencia de valores entre dos camiones compactadores adquiridos con pocos días de diferencia encendió interrogantes en la Costa de los Comechingones. Mientras Santa Rosa del Conlara anunció una compra por menos de $180 millones, Carpintería informó una inversión cercana a los $202 millones por un vehículo del mismo segmento.

La adquisición de nuevos camiones recolectores por parte de los municipios de Santa Rosa del Conlara y Carpintería abrió en las últimas horas un fuerte debate político y financiero en la región de la Costa de los Comechingones.
La polémica surgió a partir de la importante diferencia económica entre ambas operaciones, realizadas con pocos días de diferencia y destinadas a unidades prácticamente equivalentes en tamaño, potencia y funcionalidad.
Según informó oficialmente el municipio de Santa Rosa del Conlara, la gestión encabezada por Miguel Postiguillo incorporó un camión Volkswagen 17-280 equipado con caja compactadora y carrocería por un valor inferior a los 180 millones de pesos, impuestos incluidos.
En paralelo, el intendente de Carpintería, Gastón Herrera, comunicó en sus redes sociales la compra de un Iveco 170-280 compactador por aproximadamente 202 millones de pesos.
Aunque se trata de marcas distintas, ambos vehículos pertenecen al mismo segmento de camiones recolectores utilizados habitualmente para servicios urbanos de residuos.
La diferencia de precios encendió cuestionamientos
La comparación inmediata entre ambas adquisiciones generó preguntas entre vecinos y sectores políticos de la región.
La principal incógnita gira en torno a la diferencia económica de más de 20 millones de pesos entre una compra y otra, pese a tratarse de unidades similares en prestaciones y capacidad operativa.
El Cronista de la Costa consultó distintas referencias vinculadas al mercado de vehículos pesados y fuentes relacionadas con el rubro, donde señalaron que los valores pueden variar dependiendo de múltiples factores, como la modalidad de pago, el tipo de financiación, el equipamiento específico, los tiempos de entrega o los costos logísticos.
Sin embargo, incluso contemplando esas variables, la compra realizada por Carpintería aparece por encima de los valores de referencia observados actualmente en el mercado para ese segmento.
Transparencia, gestión y uso de fondos públicos
La situación comenzó a instalar un debate más profundo vinculado a la administración de los recursos públicos en tiempos de fuerte ajuste económico y caída de ingresos municipales.
Mientras Santa Rosa destacó públicamente que pudo concretar la compra sin endeudamiento y con fondos propios, en Carpintería comenzaron a surgir cuestionamientos sobre la planificación financiera de la operación y la capacidad de gestión para realizar compras estratégicas.
En distintos sectores de la comunidad ya circula una pregunta que resume el malestar: dónde quedaron esos más de 20 millones de diferencia.
Por el momento no existe ninguna denuncia judicial ni elementos que permitan hablar de delitos o hechos de corrupción. Sin embargo, la magnitud de la diferencia económica abrió dudas que podrían derivar en pedidos de explicaciones políticas y administrativas.
Un tema que ya llegó al debate público
La discusión dejó de limitarse al ámbito político y comenzó a instalarse entre comerciantes, vecinos y dirigentes de la región.
En un contexto donde los municipios enfrentan restricciones presupuestarias permanentes, la diferencia de más de 20 millones de pesos adquiere un peso significativo para cualquier gestión local.
Obras menores, mejoras de infraestructura o programas sociales aparecen inevitablemente en la comparación pública cuando se analiza el destino de recursos de semejante magnitud.
Por ahora, las preguntas siguen abiertas. Y mientras crecen las dudas alrededor de la compra realizada por Carpintería, también aumenta la presión para que el Ejecutivo municipal o incluso el Concejo Deliberante aporten mayores precisiones sobre cómo se definió la operación y cuáles fueron los criterios utilizados para concretarla.
