Precarización laboral, un turismo apagado, pocas obras y preguntas que siguen sin respuesta: la gestión de Gastón Herrera atraviesa uno de sus momentos de mayor desgaste político mientras crece el malestar entre vecinos y empleados municipales.

Hay pueblos que atraviesan crisis económicas y aun así logran mantenerse en movimiento. Otros, en cambio, parecen resignarse a administrar la inercia. Carpintería, uno de los destinos con mayor potencial de la Costa de los Comechingones, atraviesa una etapa que muchos vecinos describen con una mezcla de decepción y desconcierto.
La pregunta que comienza a repetirse en conversaciones cotidianas ya no gira en torno a una obra puntual o a un evento suspendido. Es mucho más amplia y mucho más incómoda:
¿Dónde está la plata, Gastón?
El pueblo que perdió movimiento
Durante años, Carpintería fue sinónimo de actividad permanente. La capital del parapente, festivales populares, encuentros culturales, ferias, talleres y una agenda que convertía a la localidad en una referencia regional.
Hoy ese escenario parece haberse desdibujado.
La reciente Fiesta de la Torta Frita convocó a miles de personas. Sería injusto desconocerlo. Pero también sería un error atribuir ese éxito únicamente a la organización municipal. Ese mismo fin de semana toda la Costa de los Comechingones vivió un fuerte movimiento turístico impulsado por el buen clima y la necesidad de la gente de salir después de semanas complejas.
El árbol no debería tapar el bosque.
Fuera de ese evento, cuesta encontrar una política turística sostenida.
Más aún cuando todavía resuena una frase atribuida al propio intendente Gastón Herrera durante los primeros meses de gestión: «No me interesa el turismo.»
Para muchos vecinos, esa terminó siendo una de las pocas promesas que, efectivamente, se habría cumplido.
Un secretario de Turismo que no hace turismo
Si el turismo dejó de ser prioridad, la Secretaría del área parece reflejar esa misma lógica.
Operadores turísticos y comerciantes consultados por este medio cuestionan la escasa presencia institucional del área y la ausencia de iniciativas para posicionar nuevamente a Carpintería dentro del circuito regional.
Las críticas también alcanzan al secretario de Turismo, cuya actividad privada como taxista es ampliamente conocida en la localidad y que, según distintos referentes del sector, tendría una presencia casi inexistente como funcionario.
Mientras otros municipios buscan atraer visitantes con nuevas propuestas, Carpintería parece haberse quedado sin estrategia.
El camión que abrió más preguntas que respuestas
Hay un episodio que sintetiza buena parte de las dudas que sobrevuelan la actual administración.
Hace algunos meses, El Cronista de la Costa publicó el modelo exacto del camión y del compactador que el Municipio adquiriría.
Lo hizo antes de que la propia Municipalidad anunciara oficialmente la compra.
Y, según la reconstrucción realizada por este medio, incluso antes de la fecha en la que posteriormente se habría tratado la autorización correspondiente en el Concejo Deliberante.
La cronología abre interrogantes difíciles de ignorar.
Si el tratamiento legislativo ocurrió después, ¿cómo era posible conocer con anticipación la marca, el modelo y las características del vehículo?
Cuando este medio publicó esa información, la respuesta oficial no consistió en exhibir expedientes o documentación técnica que despejara las dudas. Por el contrario, el Municipio eligió cuestionar públicamente a este medio y descalificar a quienes pedían explicaciones.
A ello se suma otra pregunta que continúa sin una respuesta pública documentada: las diferencias de precio que este medio estimó en, al menos, 20 millones de pesos respecto de valores de referencia consultados oportunamente.
Lejos de disipar las dudas, la falta de explicaciones terminó alimentándolas.
Porque cuando se administran recursos públicos, la transparencia no debería depender de quién pregunta.
Obras que no llegan
La ausencia de inversión también comienza a sentirse en la calle.
Las obras nuevas prácticamente no aparecen y muchas de las intervenciones municipales son percibidas por vecinos como soluciones transitorias.
Al mismo tiempo, distintos actores locales vienen señalando la necesidad de una mayor transparencia en los mecanismos de contratación de obra pública y en la ejecución de recursos municipales.
Los empleados siempre pagan primero
Mientras tanto, los trabajadores municipales volvieron a quedar en el centro del ajuste.
El reciente aumento del 10% anunciado por el Ejecutivo fue recibido con más resignación que entusiasmo.
Porque cuando los salarios ya se encuentran entre los más bajos de la Costa de los Comechingones, el diez por ciento de poco sigue siendo poco.
Empleados municipales vienen manifestando desde hace tiempo preocupación por la precarización laboral, la falta de mejoras estructurales y un clima interno que, según distintos testimonios, dificultaría expresar públicamente cualquier disconformidad.
Una gestión que parece haber perdido el rumbo
Carpintería sigue siendo uno de los pueblos más bellos de San Luis.
Su historia, su paisaje y su gente continúan sosteniendo una identidad construida durante décadas.
Quizás por eso la sensación de estancamiento resulta todavía más evidente.
Porque mientras los vecinos hacen su parte para mantener viva la localidad, cada vez son más quienes se preguntan cuál es el proyecto de gestión que impulsa el Municipio.
Y cuando las respuestas no aparecen, las preguntas empiezan a multiplicarse.
La principal ya circula en voz baja por las calles del pueblo.
¿Dónde está la plata, Gastón?
