La fecha recuerda el valor de los libros y la lectura en la construcción cultural del país. También permite repasar el origen de la imprenta en territorio argentino y el rol histórico que tuvo en la difusión de ideas y noticias.

Cada 15 de junio se conmemora en la Argentina el Día Nacional del Libro, una fecha destinada a destacar la importancia de la lectura, la educación y el acceso a la cultura escrita.

La celebración tiene sus raíces en 1908, cuando el Consejo Nacional de Mujeres organizó un concurso literario y realizó la entrega de premios en esa jornada, instalando así un festejo anual vinculado al libro y la producción cultural.

Años más tarde, en 1924, el entonces presidente Marcelo T. de Alvear oficializó la fecha bajo el nombre de “Fiesta del Libro”. Finalmente, en 1941, el Ministerio de Educación decidió adoptar la denominación actual de “Día del Libro”, vigente hasta hoy.

Cómo llegaron los primeros libros impresos al actual territorio argentino

La historia del libro en Argentina también está profundamente ligada al nacimiento de la imprenta en estas tierras.

Las primeras publicaciones impresas aparecieron entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII en las misiones jesuíticas guaraníes. Aquellos ejemplares, conocidos como “incunables guaraníes”, fueron elaborados entre 1697 y 1727 gracias al trabajo conjunto de jesuitas y pueblos originarios.

La prensa y los tipos móviles utilizados para imprimir fueron construidos artesanalmente en las propias misiones, marcando uno de los primeros antecedentes gráficos de Sudamérica.

La primera imprenta europea llegó a Córdoba

En 1765 arribó a Córdoba la primera imprenta europea instalada en el actual territorio argentino.

Fue adquirida en Génova por los jesuitas y trasladada al histórico Colegio Monserrat junto al sacerdote Pablo Karer, considerado el primer impresor profesional del Virreinato del Río de la Plata.

Sin embargo, dos años después, la expulsión de los jesuitas ordenada por Carlos III dejó la imprenta abandonada y desarmada en los sótanos del colegio cordobés.

La Imprenta de Niños Expósitos y el nacimiento de la prensa argentina

Tiempo después, el virrey Juan José de Vértiz decidió trasladar aquella imprenta a Buenos Aires para fortalecer la comunicación institucional y la difusión de información oficial en el virreinato.

La máquina llegó a la capital en 1780 y comenzó a funcionar bajo el nombre de Imprenta de Niños Expósitos, ya que parte de sus ingresos estaban destinados al sostenimiento de la Casa de Niños Expósitos, institución creada para asistir a menores abandonados.

Desde allí comenzaron a imprimirse catecismos, proclamas, documentos oficiales y, más adelante, algunos de los primeros periódicos fundamentales en la historia argentina.

Los periódicos que ayudaron a construir la historia argentina

Publicaciones históricas como El Telégrafo Mercantil, el Correo de Comercio y la Gazeta de Buenos Ayres surgieron de aquella imprenta y se transformaron en herramientas centrales para difundir ideas políticas, económicas y sociales durante el proceso independentista.

A través de esos periódicos quedaron registradas discusiones, debates y acontecimientos que marcaron el nacimiento de la Argentina moderna.

Con el tiempo, la imprenta cambió su denominación y pasó a llamarse Imprenta del Estado, aunque su legado permanece estrechamente ligado al desarrollo cultural y periodístico del país.

Una fecha para revalorizar la lectura

En tiempos atravesados por la inmediatez digital y las redes sociales, el Día Nacional del Libro también invita a reflexionar sobre el valor de la lectura como herramienta de formación, pensamiento crítico y construcción de identidad cultural.

La historia de los libros y de la imprenta argentina demuestra cómo las palabras impresas fueron fundamentales para transmitir conocimientos, construir ciudadanía y preservar la memoria colectiva.

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