Un adolescente de 15 años habría expresado en conversaciones con ChatGPT su intención de atacar una escuela en 2027. La información llegó al FBI y luego a la Policía Federal Argentina, que realizó un allanamiento y secuestró elementos tácticos. No encontraron armas ni municiones.

Una conversación mantenida en internet terminó desencadenando una investigación policial en Argentina. Un adolescente de 15 años, residente en Quilmes, quedó bajo investigación luego de que una alerta generada a partir de sus intercambios con ChatGPT llegara al FBI y posteriormente a la Policía Federal Argentina.
Según la información difundida sobre el caso, el menor habría manifestado su intención de realizar un ataque armado contra compañeros de su escuela y señaló 2027 como posible momento para concretarlo, aunque también habría planteado adelantarlo.
La investigación argentina se inició el 19 de agosto, después de una comunicación realizada por el agregado jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos.
Del aviso internacional al allanamiento
La información obtenida permitió a investigadores argentinos avanzar en la identificación del usuario y localizar el domicilio correspondiente.
Para ello se utilizaron datos digitales asociados a la cuenta, entre ellos información vinculada al correo electrónico, la dirección IP y el teléfono registrado.
La intervención quedó a cargo de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal Argentina, que realizó tareas de inteligencia digital y trabajo de campo antes de concretar el allanamiento.
En el procedimiento se secuestraron dos teléfonos celulares, dos pares de guantes tácticos, un gorro camuflado, dos pasamontañas y gafas de protección.
Un dato relevante es que, de acuerdo con la información publicada hasta el momento, no fueron encontradas armas de fuego ni municiones.
Qué ocurrió con la conversación de ChatGPT
La detección del contenido forma parte de los mecanismos de seguridad que utilizan las plataformas tecnológicas para identificar posibles amenazas.
OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, establece en sus políticas que combina sistemas automáticos de detección con revisión humana especializada. Cuando considera que una conversación presenta un riesgo creíble e inminente de daño a otras personas, puede generar un reporte para las autoridades correspondientes.
En este caso concreto, la información aportada indica que los mensajes y las imágenes enviados por el usuario activaron una alerta que fue comunicada al FBI, que posteriormente derivó el caso hacia la Argentina.
Un dato importante: no se utilizó Gaggle en Quilmes
El especialista en seguridad informática Gabriel Zurdo, titular de BTR Consulting, explicó en diálogo con Cadena 3 que existen distintas herramientas para detectar comportamientos que pueden representar un riesgo dentro del entorno digital.
Entre ellas mencionó Gaggle, una plataforma utilizada en instituciones educativas de Estados Unidos para monitorear determinados contenidos generados en cuentas y dispositivos escolares.
Sin embargo, aclaró expresamente que esa herramienta no fue utilizada en el caso de Quilmes.
Su referencia fue presentada como un ejemplo de los sistemas de prevención y monitoreo utilizados en otros contextos educativos.
Qué elementos pueden generar una alerta
Según Zurdo, las investigaciones digitales pueden comenzar a partir de determinadas palabras, imágenes o patrones de comportamiento y luego incorporar información de distintas plataformas.
La posibilidad de cruzar datos provenientes de diferentes espacios digitales permite a los investigadores establecer si una determinada actividad puede estar relacionada con una amenaza concreta.
El especialista también mencionó plataformas y comunidades como Discord y distintos foros online, donde pueden desarrollarse interacciones que muchas veces quedan fuera del conocimiento de los adultos.
La preocupación por la captación de menores
Más allá del caso puntual de Quilmes, Zurdo advirtió sobre la existencia de comunidades digitales que pueden intentar captar adolescentes y exponerlos a contenidos vinculados con violencia, autolesiones, odio o desprecio por la vida.
El especialista vinculó ese fenómeno con determinados espacios de interacción online, aunque no presentó elementos que permitan afirmar que el adolescente investigado en Quilmes haya formado parte de una organización internacional o de una red de ese tipo.
En marzo de 2025, el FBI ya había advertido sobre grupos violentos que buscan contactar menores a través de plataformas de videojuegos y redes sociales y utilizan mecanismos de manipulación, amenazas o chantaje.
La investigación continúa
El adolescente y sus padres fueron citados ante la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil de Quilmes, mientras la causa continúa bajo investigación por el delito de intimidación pública.
El allanamiento permitió secuestrar dispositivos y elementos que forman parte de la investigación, pero hasta el momento no se informó sobre la existencia de armas o municiones.
El caso vuelve a poner en discusión un desafío cada vez más complejo: cómo detectar a tiempo amenazas que pueden comenzar en una conversación digital y cómo combinar herramientas tecnológicas con intervención de adultos, instituciones y organismos de seguridad.
Porque esta vez el recorrido fue concreto: de un chat, a una alerta internacional; de la alerta, a una investigación; y de la investigación, a un allanamiento.
