Carpintería vive por estas horas una de las crisis políticas más graves de su historia reciente. Desde hace varios días circulan versiones que generaron alarma entre funcionarios, empleados municipales y vecinos, y El Cronista de la Costa pudo acceder a testimonios directos que confirman un panorama complejo dentro de la gestión del intendente Gastón Herrera.

Según distintas fuentes internas, Herrera estaría prácticamente ausente de la administración diaria, atravesando un conflicto interno marcado por tensiones, discusiones y un profundo deterioro del vínculo con parte de su gabinete.

Maltratos, renuncias y amenazas de acciones legales
Diversos testimonios señalan que el intendente habría protagonizado episodios de maltrato verbal hacia funcionarios y empleados, incluyendo insultos e improperios que derivaron en renuncias y en la evaluación de posibles denuncias penales por violencia laboral.

Estas conductas, afirman las fuentes, no serían aisladas y habrían tenido consecuencias de distinta gravedad en el funcionamiento interno del municipio.

Ausencia del intendente y administración paralizada
A esto se suma otro dato alarmante: desde hace aproximadamente un mes, Herrera no estaría cumpliendo con su actividad habitual, asistiendo de manera esporádica o directamente sin presentarse a trabajar.

La gestión habría quedado en manos de funcionarios con quienes mantiene una fuerte crisis interna, lo que genera un clima de tensión y desconfianza que impacta en las decisiones y en el ritmo administrativo.

Silencio del Concejo Deliberante
El Concejo estaría al tanto de la situación, pero no ha emitido ninguna declaración pública. Según fuentes consultadas, el motivo sería el temor a eventuales represalias del propio Herrera, lo que deja a Carpintería en un “limbo institucional” que puertas adentro preocupa y puertas afuera hace cada vez más ruido.

Un municipio sin rumbo claro
La crisis institucional se suma a una serie de conflictos que los vecinos vienen señalando desde hace meses:

Hoy, Carpintería transita horas de incertidumbre mientras en el ambiente político comienza a circular la posibilidad de una renuncia. Mientras tanto, gran parte de los vecinos percibe que el municipio está “a la deriva”, con un deterioro institucional que preocupa y que exige respuestas urgentes.

¿Cuál será el futuro de la gestión Herrera?
La pregunta ya se instaló en la calle, en los comercios y en cada oficina pública. Lo único cierto es que la crisis existe, crece y ya nadie en Carpintería puede mirar para otro lado.

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