Tras 16 meses en la clandestinidad, la líder opositora venezolana María Corina Machado volvió a mostrarse en público y protagonizó una escena cargada de simbolismo en Oslo, donde arribó para ser reconocida con el Premio Nobel de la Paz.

Pasada la medianoche noruega, Machado salió al balcón del Grand Hotel para saludar a los venezolanos que la esperaban desde horas antes. Allí, visiblemente conmovida, entonó el himno nacional junto a sus compatriotas, que respondieron agitando banderas y gritando “¡Libertad!”.
Minutos después, bajó a la calle para saludar uno por uno, tomarse fotos e incluso saltó la valla de seguridad para acercarse más a ellos. “Este Nobel es de todos los venezolanos”, expresó su equipo político, celebrando lo que consideran un impulso a la causa democrática en su país.
De acuerdo con medios internacionales, Machado habría dejado Venezuela en un operativo de alto riesgo, saliendo en barco hacia Curazao y desde allí volando a Noruega, ante la persecución del gobierno de Nicolás Maduro. Aunque no llegó a tiempo para la ceremonia oficial, su hija recibió el galardón y leyó el discurso escrito por la dirigente.
Machado celebró ese momento a distancia: “Esta es la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad”, escribió, agradeciendo a quienes la ayudaron a salir del país.
La gran incógnita ahora es qué ocurrirá con su futuro: su regreso a Venezuela sigue siendo incierto en un contexto donde muchos de sus colaboradores están presos o permanecen ocultos. Su aparición en Oslo, sin embargo, marca un capítulo que su entorno define como “el comienzo de una nueva etapa en la lucha por un país libre”.
