El anuncio de un supuesto superávit de más de $400 millones realizado por el intendente Gastón Herrera generó una fuerte reacción entre vecinos. Mientras el Municipio habla de ahorro y proyecta nuevas obras, imágenes enviadas a este medio muestran juegos deteriorados, pisos levantados, luminarias y bancos en mal estado y hasta cables expuestos en uno de los espacios públicos más importantes de la localidad.

El discurso oficial sobre las cuentas municipales de Carpintería abrió un nuevo frente de discusión. El intendente Gastón Herrera anunció días atrás que la administración municipal habría alcanzado un ahorro o superávit superior a los $400 millones, recursos que, según explicó, serán destinados a distintas obras.
Entre los proyectos mencionados aparecen una senda peatonal sobre la Ruta 1, la continuidad de veredas sobre la Ruta 28, nuevas obras de agua, cordón cuneta, veredas, dos plazas saludables y la continuidad de la urbanización del loteo de fácil acceso familiar.
Pero mientras el Municipio exhibe esas cifras como resultado de su gestión, vecinos de Carpintería plantearon una pregunta bastante más incómoda: ¿cómo puede hablarse de un gran logro financiero cuando espacios públicos básicos presentan un marcado deterioro?
Una plaza que expone otra realidad
La Plaza Manuel Zalazar, uno de los principales espacios de recreación de Carpintería y punto de encuentro de numerosas familias, fue señalada por vecinos que hicieron llegar fotografías a este medio.
Las imágenes muestran sectores de los pisos de goma simil césped rajados, levantados y prácticamente sin cobertura, dejando expuesta la superficie de cemento. Para quienes utilizan diariamente el lugar, especialmente niños, el deterioro representa un riesgo que debería ser atendido con tareas de mantenimiento antes de que ocurra un accidente.
El estado de los juegos tampoco parece compatible con la idea de una plaza mantenida.
Hay estructuras metálicas y de caño con pintura deteriorada y sectores rotos, mientras que algunos juegos de madera presentan signos evidentes de desgaste, humedad y falta de mantenimiento. En determinados sectores se observan astillas y partes deterioradas que, según los vecinos, podrían provocar lesiones.
A esto se suman luminarias, bancos y otros elementos del espacio público que también muestran signos de abandono.
El punto más delicado: instalaciones eléctricas
Entre las fotografías remitidas aparecen además cables que, según los vecinos, permanecen encintados y expuestos desde hace tiempo.
Más allá de determinar técnicamente cuál es el estado de esa instalación —algo que debería ser revisado por personal especializado—, la sola presencia de cableado expuesto en un espacio utilizado por niños y familias merece una respuesta concreta del Municipio.
Porque en materia de seguridad, especialmente cuando se trata de espacios públicos destinados a la infancia, esperar a que ocurra un accidente nunca debería ser parte del plan de mantenimiento.
¿Superávit o falta de ejecución?
El anuncio de Herrera también abrió otra discusión.
Para el intendente, disponer de más de $400 millones de ahorro constituye una señal positiva de la administración municipal. Sin embargo, algunos vecinos interpretan la situación de una manera completamente diferente: sostienen que tener dinero sin ejecutar obras y mantenimiento necesarios no necesariamente significa una buena administración.
La diferencia no es menor.
Un municipio puede presentar números positivos porque administra con prudencia, pero también puede acumular recursos porque no ejecuta obras, posterga reparaciones o no realiza inversiones que los vecinos consideran prioritarias.
Y allí aparece la pregunta que hoy circula en Carpintería: ¿de qué sirve anunciar millones disponibles si una plaza central continúa deteriorándose?
La obra anunciada y la obra que falta
El Municipio comunicó una serie de proyectos que, de concretarse, representarían mejoras importantes para la localidad. La discusión no pasa entonces por cuestionar que se hagan obras nuevas.
El problema es otro: el mantenimiento de lo que ya existe también forma parte de la gestión.
Una plaza no necesita una gran inauguración ni una obra millonaria para estar en condiciones. Necesita pisos seguros, juegos mantenidos, luminarias funcionando, bancos en condiciones y controles periódicos.
Y eso debería ocurrir independientemente de que haya elecciones cerca o lejos.
La pregunta que queda abierta
El propio Herrera cerró su mensaje a los vecinos con una frase que hoy adquiere otro significado: “En cada decisión y en cada hecho, reafirmamos un modelo de gestión”.
Las imágenes de la Plaza Manuel Zalazar permiten formular una pregunta sencilla: ¿este también es el modelo de gestión que pretende mostrar el Municipio?
Si efectivamente existe un ahorro superior a los $400 millones, los vecinos tienen derecho a saber cuánto se destina al mantenimiento de los espacios públicos, cuánto se ejecutó durante el año y por qué una plaza central presenta semejante nivel de deterioro.
Porque una administración municipal no se mide solamente por cuánto dinero logra guardar.
También se mide por qué hace con los recursos disponibles y cómo están los lugares que utilizan todos los días sus vecinos.
Y, por ahora, las fotografías de la Plaza Manuel Zalazar muestran una realidad bastante menos triunfalista que la que surge del discurso oficial.
