La Municipalidad de Carpintería volvió a tomar un camino propio y resolvió un esquema de asueto administrativo distinto al adoptado por los municipios vecinos y por el Gobierno provincial.

Mientras la mayoría de las administraciones públicas definieron asueto los días 24 y 31 de diciembre, en el marco de las festividades de Navidad y Año Nuevo, el intendente Gastón Herrera dispuso que en Carpintería los días no laborables sean el 26 de diciembre y el 2 de enero.

La decisión, coherente con un estilo de gestión que suele diferenciarse del resto, generó malestar interno en sectores del Ejecutivo municipal. Según fuentes consultadas, la medida fue recibida con incomodidad por parte de trabajadores que consideran que se alteran prácticas históricas:
“Nunca se trabajó un 24 o un 31. Ahora nos obligan a hacerlo por el solo hecho de ser distintos”, expresaron desde el ámbito municipal.

Desde una mirada administrativa, la resolución tiene cierta lógica operativa, aunque el cuestionamiento apunta más al desgaste que generan decisiones que no dialogan con las costumbres locales. En ese sentido, algunos sectores advierten que la distancia entre la conducción política y el sentir cotidiano de la comunidad vuelve a quedar expuesta.

Una vez más, la gestión de Herrera queda en el centro del debate local, entre la defensa de un perfil propio y las críticas que señalan una conducción marcada por la búsqueda permanente de diferenciación, aun cuando el costo político y social resulte evidente.

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