La intimación enviada por el intendente Gastón Herrera a la Cooperativa Telefónica de Villa de Merlo desató una fuerte polémica política en la región. El reclamo gira en torno a presuntas irregularidades administrativas y ambientales, aunque el trasfondo del conflicto ya empieza a leerse en clave electoral.

La política de Carpintería sumó en las últimas horas un nuevo capítulo de tensión. El intendente Gastón Herrera envió una carta documento a la Cooperativa Telefónica de Villa de Merlo cuestionando la legalidad de su funcionamiento dentro del ejido municipal y exigiendo la presentación de convenios habilitantes que, según sostiene el jefe comunal, no existirían.
La ofensiva no pasó inadvertida. En un escrito cargado de observaciones, el Municipio reclama por la utilización de postes, tendido de cables y prestación de servicios dentro de Carpintería. También incorpora cuestionamientos vinculados a supuestos daños ambientales por podas consideradas “abusivas” o incorrectas.
Sin embargo, detrás del expediente administrativo comienza a asomar un conflicto mucho más político que técnico.
Un reclamo que llega después de siete años
Uno de los puntos que más ruido generó en el ambiente político local tiene que ver con los tiempos del planteo. En la propia intimación, el Ejecutivo reconoce que la situación se arrastra al menos desde 2019, año en el que Herrera asumió su primer mandato.
La pregunta inevitable aparece sola: si la supuesta irregularidad existía desde hace años, ¿por qué el reclamo recién surge ahora?
El interrogante alimenta la sospecha de que el conflicto excede ampliamente lo administrativo y responde a un escenario político cada vez más tenso de cara al futuro electoral de Carpintería.
El trasfondo político detrás del conflicto
En los pasillos políticos de la Costa de los Comechingones muchos afirman que la avanzada contra la Cooperativa tiene destinatarios concretos. El nombre que aparece detrás del conflicto es el de Viveca Hernández, ex funcionaria municipal, con fuerte visibilidad dentro de la institución y figura que empieza a sonar con insistencia como potencial candidata a intendente de Carpinteria.
Hasta no hace mucho tiempo, Hernández y Herrera compartían cercanía política y personal, siendo la cabeza de la gestión en la localidad. Hoy el vínculo parece completamente roto luego de la salida intempestiva y tormentosa de Hernández.
La ofensiva contra la Cooperativa es interpretada por distintos sectores como un movimiento preventivo del oficialismo local frente a una virtual amenaza que comenzó a ganar volumen político propio.
En ese contexto, la disputa deja de ser solamente un expediente sobre convenios o postes para convertirse en una batalla de posicionamiento político.
Entre la regulación y la presión política
Es cierto que cualquier empresa o prestadora de servicios que opere dentro de un municipio debe ajustarse a normas locales, convenios y obligaciones tributarias. En ese punto, el reclamo administrativo puede encontrar fundamentos válidos.
Pero el problema aparece cuando la selectividad política se vuelve demasiado evidente.
Durante años, la Cooperativa prestó servicios en Carpintería sin que existiera una ofensiva pública de estas características. La aparición repentina del conflicto, justo cuando emerge una potencial rival política vinculada a la institución, inevitablemente modifica la lectura del escenario.
En política, los tiempos rara vez son casuales.
Un estilo político conocido en la región
La figura de Gastón Herrera despierta desde hace tiempo posiciones encontradas dentro del escenario político regional. Sus detractores le cuestionan un estilo confrontativo y una permanente reconfiguración partidaria según las conveniencias electorales del momento, lo que en la jerga se le dice habitualmente “panqueque”.
Sus seguidores, en cambio, defienden una conducción fuerte y ejecutiva, ajustada a la necesidad del pueblo…lleve la bandera política que lleve.
Lo cierto es que el intendente vuelve a quedar en el centro de una polémica donde la discusión institucional se mezcla con estrategias de construcción política y territorial.
Como en una vieja lógica de anticiparse al crecimiento de posibles adversarios, la jugada parece apuntar más a condicionar liderazgos emergentes que únicamente a regularizar documentación administrativa.
La discusión continuará seguramente en ámbitos legales y administrativos. Pero políticamente, el mensaje ya fue enviado y el conflicto quedó instalado.
