El casamiento de cuatro días en la Quebrada de las Conchas generó un fuerte impacto mediático y abrió una causa por presunta falsificación de permisos y daño ambiental. El evento, que buscó destacarse por su despliegue, hoy enfrenta cuestionamientos legales.

Lo que comenzó como una celebración exclusiva y cuidadosamente planificada terminó envuelto en polémica. Bajo el nombre “Cafayate Fantasy”, el casamiento de la empresaria Nicole Pocoví y el empresario Federico Maran se convirtió en un caso judicial tras realizarse en la Quebrada de las Conchas, una zona protegida de la provincia de Salta.

El evento, que se extendió durante cuatro días, combinó lujo, producción escénica y una logística diseñada al detalle. Sin embargo, el lugar elegido —un área de alto valor ambiental— puso en el centro del debate los límites entre lo privado y la preservación del patrimonio natural.

Un evento de alto impacto en un entorno protegido

Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron una puesta en escena de gran escala: estructuras montadas en medio de formaciones rocosas, iluminación intensa proyectada sobre las paredes naturales y equipos de sonido de alta potencia.

El despliegue generó preocupación en sectores ambientales, ya que la Quebrada de las Conchas es un área protegida que resguarda formaciones geológicas únicas y ecosistemas sensibles.

Según denunciaron autoridades provinciales, el evento no contaba con la autorización correspondiente. Incluso, desde la Secretaría de Ambiente aseguraron que el permiso presentado por los organizadores sería falso.

Denuncias cruzadas y causa judicial en marcha

La polémica escaló rápidamente cuando el secretario de Ambiente de Salta, Alejandro Aldazábal, negó haber firmado la autorización exhibida para el evento, lo que derivó en una denuncia penal.

La investigación quedó en manos de la fiscal penal de Cafayate, Sandra Rojas, quien analiza una posible falsificación de instrumento público, además de eventuales infracciones a la normativa ambiental vigente.

En paralelo, surgieron versiones contrapuestas. Mientras una concejal local sostuvo que la documentación estaba en regla, desde el organismo ambiental insistieron en que no existió ninguna habilitación oficial.

Cuatro días de celebración y un final inesperado

El itinerario del “Cafayate Fantasy” incluyó una agenda completa para los más de cien invitados.

La experiencia comenzó con el arribo a Salta y traslado a Cafayate, continuó con actividades en fincas y bodegas, siguió con una jornada de descanso y preparación, y culminó con una celebración sorpresa en plena reserva natural.

Ese último tramo, mantenido en secreto hasta el final, fue el que desató la controversia. El uso de un espacio protegido sin los controles adecuados encendió alertas sobre posibles daños al ecosistema.

Posibles sanciones y un debate abierto

El Gobierno de Salta evalúa la aplicación de sanciones económicas y otras medidas en caso de confirmarse las irregularidades.

Más allá del caso puntual, el episodio reaviva una discusión de fondo: el uso de espacios naturales para eventos privados y la necesidad de reforzar los controles para evitar intervenciones que comprometan el patrimonio ambiental.

El “Cafayate Fantasy”, pensado como una experiencia exclusiva, terminó abriendo un debate público sobre los límites del espectáculo en escenarios naturales protegidos.

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