El economista Federico Poli advirtió que la estrategia de usar el tipo de cambio como ancla inflacionaria y la falta de crédito productivo están acelerando un proceso de desindustrialización con riesgo social.

La combinación de atraso cambiario, altas tasas de interés y apertura importadora está generando un escenario crítico para la industria argentina. Así lo advirtió el economista Federico Poli, quien alertó sobre un proceso que definió como un verdadero “industricidio”, con consecuencias directas sobre el empleo y la cohesión social.
En declaraciones radiales, Poli sostuvo que el actual rumbo económico, orientado a alcanzar la inflación cero, está afectando de manera directa la rentabilidad de las empresas locales y favoreciendo el ingreso masivo de productos importados, especialmente desde Asia.
El atraso cambiario como ancla y sus efectos
Durante una entrevista en Splendid AM 990, el economista explicó que el uso del tipo de cambio como herramienta para contener los precios funciona, en los hechos, como un subsidio a las importaciones y un impuesto encubierto a la producción nacional.
Según detalló, este esquema ya muestra impactos concretos en sectores estratégicos como la siderurgia y el textil, donde se registran cierres de plantas, achicamiento de empresas y pérdida sostenida de puestos de trabajo.
Competencia externa y presión sobre la industria local
Poli señaló que la competencia con países como China se da en condiciones desiguales, al tratarse de un modelo de capitalismo de Estado que no responde a las mismas reglas de mercado que la producción argentina.
En ese contexto, planteó la necesidad de implementar medidas de resguardo comercial, como cuotas de importación o derechos antidumping, para evitar un daño irreversible al entramado productivo.
El rol del Estado y las herramientas disponibles
El economista recordó que la Organización Mundial del Comercio contempla mecanismos de salvaguardia cuando una industria enfrenta riesgos graves, y cuestionó la idea de que el mercado, por sí solo, pueda resolver el problema.
También apuntó contra la ausencia de un sistema de crédito productivo, al considerar que sin financiamiento es inviable cualquier proceso de reconversión o mejora de la competitividad.
Riesgo social y advertencia final
Poli alertó que el desplome del consumo y de la actividad económica podría derivar en una crisis social de magnitud histórica, similar a experiencias del pasado que terminaron en fuertes devaluaciones y colapsos externos.
En ese marco, sostuvo que un sendero económico más equilibrado, aun con algo más de inflación, sería preferible a un modelo que, de profundizarse, podría volver inviable a la sociedad argentina por el impacto directo sobre el empleo.
