El equipo de Marcelo Gallardo fue ampliamente superado por Tigre, que resolvió el partido en el primer tiempo. River jugó gran parte del encuentro con un hombre menos y se fue silbado por su gente.

River Plate atravesó una de sus noches más negativas en el estadio Monumental al caer por 4-1 frente a Tigre, en un partido correspondiente a la cuarta fecha de la Zona B del Torneo Apertura. El conjunto dirigido por Marcelo Gallardo fue superado en todas las líneas y terminó recibiendo una fuerte reprobación por parte de su público.
El equipo visitante mostró contundencia desde el inicio y aprovechó cada error defensivo del local para construir una goleada que se definió mucho antes del cierre del encuentro.
Un comienzo demoledor de Tigre
Tigre golpeó rápido y con precisión. En apenas 15 minutos ya había establecido una ventaja determinante gracias a los goles de Tiago Serrago y David Romero, que capitalizaron desajustes defensivos y la falta de reacción de River.
El “Millonario” nunca logró acomodarse en el partido. Con problemas para recuperar la pelota y sin claridad en ataque, el equipo dejó una imagen desordenada y vulnerable, muy lejos de su mejor versión.
Expulsión y quiebre definitivo del partido
La situación se agravó para River con la expulsión de Vera, que dejó al local con un hombre menos y profundizó el dominio del conjunto de Victoria. Con espacios y control del ritmo, Tigre manejó el desarrollo con comodidad y amplió la diferencia en el complemento.
Ignacio Russo fue la gran figura de la noche al marcar dos goles que terminaron de sentenciar el resultado. River logró descontar a través de Rivero, aunque el tanto no alcanzó para cambiar el clima adverso en las tribunas.
Silbidos y señales de alerta para River
El pitazo final encontró a River Plate bajo una lluvia de silbidos, reflejo del malestar de los hinchas por el rendimiento del equipo. Más allá del resultado, la derrota dejó expuestas falencias defensivas y una preocupante falta de reacción colectiva.
Para Tigre, en cambio, la victoria significó un golpe de autoridad y una actuación sólida en uno de los escenarios más exigentes del fútbol argentino.
