Acuerdo Mercosur–Unión Europea: tras 26 años de negociaciones, se firmó el tratado comercial más grande del mundo

El pacto fue formalizado en Asunción y crea un área de libre comercio de 720 millones de personas. Javier Milei participó como testigo y anunció que enviará el acuerdo al Congreso para su rápida ratificación.

Luego de más de dos décadas de negociaciones, idas y vueltas diplomáticas y fuertes tensiones políticas, el Mercosur y la Unión Europea firmaron este sábado en Paraguay su acuerdo de asociación estratégica, considerado uno de los hitos comerciales más relevantes de la historia reciente de ambos bloques.

La ceremonia se realizó en el Teatro San José de Flores del Banco Central de Paraguay, un lugar cargado de simbolismo: allí mismo, en 1991, se firmó el acta fundacional del Mercosur. El tratado dará origen a la mayor zona de libre comercio del mundo en términos de población y potencial productivo, integrando a más de 720 millones de consumidores.

Milei, presente y con agenda legislativa inmediata

El presidente argentino Javier Milei participó del acto como testigo de honor y confirmó que enviará el acuerdo al Congreso Nacional en los próximos días, con la intención de avanzar en su ratificación durante las sesiones extraordinarias.

La firma contó con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quienes destacaron el acuerdo como una señal política frente al avance del proteccionismo y la inestabilidad global.

Un acuerdo con fuerte impacto económico y geopolítico

El tratado Mercosur–Unión Europea contempla la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, además de la reducción de barreras no arancelarias y la armonización de normas vinculadas a inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos.

Para el Mercosur, el acceso preferencial a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo representa una oportunidad clave para sectores como el agroindustrial, los alimentos procesados, los minerales y las manufacturas de origen agropecuario. Para la Unión Europea, el acuerdo refuerza su presencia en América del Sur y le permite diversificar proveedores estratégicos en un escenario global cada vez más competitivo.

El intercambio comercial entre ambos bloques supera actualmente los 111.000 millones de euros, y se estima que las empresas europeas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros.

Ausencias, tensiones y mensajes cruzados

El acto también dejó expuestas diferencias políticas. La ausencia más notoria fue la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien optó por encabezar una agenda paralela en su país. Brasil estuvo representado por su canciller, Mauro Vieira.

Durante su intervención, Milei agradeció especialmente a la primera ministra italiana Giorgia Meloni y celebró la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela, destacando el rol de Estados Unidos. En contraste, António Costa defendió la soberanía y la integridad territorial de los Estados, en un mensaje interpretado como una advertencia contra la “ley del más fuerte”.

El mandatario argentino también evitó aplaudir las menciones elogiosas que el presidente paraguayo Santiago Peña dedicó a Lula, reflejando la frialdad que atraviesa hoy el vínculo bilateral entre Argentina y Brasil.

Los desafíos que vienen: ratificación e implementación

El acuerdo deberá ahora atravesar un complejo proceso de ratificación. En el Mercosur, cada Estado miembro deberá aprobarlo de manera individual, mientras que en Europa persisten resistencias en algunos países, especialmente por el impacto en sectores agrícolas sensibles.

Como alternativa, se analiza la posibilidad de avanzar con un acuerdo interino que permita aplicar de forma inmediata el capítulo comercial, sujeto a la aprobación del Parlamento Europeo y de los países del bloque sudamericano.

Para la Argentina, el desafío inmediato será político: lograr una aprobación rápida en un Congreso fragmentado, donde el oficialismo buscará capitalizar el acuerdo como una señal de apertura económica, inserción internacional y cambio de rumbo estratégico.

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